Laureano Aguín, de la Diaco, expuso que el objetivo de la supervisión es evitar la venta de silbadores o cachinflines, ya que son los principales causantes de incendios en esta época.
“Estamos recopilando algunas muestras de cohetes, para verificar que no contengan material explosivo que pueda ser perjudicial, especialmente para los niños”, enfatizó.
José Maldonado, de la PDH, informó que todas las ventas en esa ciudad serán supervisadas, y los vendedores recibirán instrucciones sobre cómo actuar en caso de urgencias.
Maldonado agregó que han descubierto que muchos puestos de venta son atendidos por niños de unos 10 años, situación que atenta contra la seguridad física de estos.
“Vamos a hacer las recomendaciones pertinentes a la Municipalidad, para que las ventas estén a cargo de un adulto, ya que un niño no tiene que ocuparse de esta actividad, que es de alto riesgo”, puntualizó Maldonado.
El bombero Édgar Morillón dijo que todas las ventas de juegos pirotécnicos deben contar con un extintor, cubetas de arena y letreros que indiquen medidas de precaución, como no fumar.