Guatemala

Crianza exótica llena requisitos de arte culinario

Rafael Pierri, propietario de la finca La Libertad, en Taxisco, Santa Rosa, dijo que es el único ranicultor en Guatemala, y que satisface la gastronomía especializada que comenzó hace 18 años.

RAFAEL PIERRI muestra dos ejemplares de rana toro que cultiva en su finca, donde destazanpara su comercialización entre 15 mil y 20 mil ejemplares cada mes.

RAFAEL PIERRI muestra dos ejemplares de rana toro que cultiva en su finca, donde destazanpara su comercialización entre 15 mil y 20 mil ejemplares cada mes.

Pierri contó que un grupo de empresarios empezó a cultivar la especie rana toro —Lithobates catesbeianus—, proveniente de Brasil, donde es parte de la cultura alimenticia local.

Las ancas de rana también son consumidas en Francia, España, México, y en algunas regiones de Estados Unidos. De hecho, las primeras ranas toro empezaron a cultivarse en San Agustín, Miami.

En Guatemala, Pierri surte a restaurantes chinos, los cuales no desperdician nada, pues el cuero lo hacen chicharrón; la cabeza y tórax, sopa, y las ancas se sirven con pastas y verduras.

Nutritiva

Este anfibio es bastante nutritivo, pues su carne es rica en proteínas y no tiene demasiado colesterol ni triglicéridos. Es la carne más sana que puede existir y su crianza es bien higiénica.

Se alimentan con productos ricos en proteínas. Cuando son pequeñas, comen concentrado para camarón, y ya grandes, el que es utilizado para pez tilapia.

Este producto fue exportado un tiempo a Estados Unidos, aunque luego la inversión en el pago de fletes se incrementó demasiado y dejó de ser rentable venderlo en el extranjero. Sin embargo, de vez en cuando lo compran para llevarlo a El Salvador.

Pierri aseguró que el único ranicultor que quedó en Guatemala es él, y que comercializa las ranas también a particulares que las ofrecen como comida exótica, al igual que la carne de venado y tepescuintle.

Señaló que en la finca las destazan y preparan con métodos higiénicos y especiales para que los animales no sufran en el proceso.

Pierri comentó que al guatemalteco normalmente no le atrae comer ancas, pero las recomendó porque es carne fina y alimenticia. Resaltó que es insípida, por lo que el cocinero puede darle la sazón que prefiera. La bandeja de una libra cuesta Q30.

Se proporciona más información por el teléfono 2206- 4500.

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