Las ancas de rana también son consumidas en Francia, España, México, y en algunas regiones de Estados Unidos. De hecho, las primeras ranas toro empezaron a cultivarse en San Agustín, Miami.
En Guatemala, Pierri surte a restaurantes chinos, los cuales no desperdician nada, pues el cuero lo hacen chicharrón; la cabeza y tórax, sopa, y las ancas se sirven con pastas y verduras.
Nutritiva
Este anfibio es bastante nutritivo, pues su carne es rica en proteínas y no tiene demasiado colesterol ni triglicéridos. Es la carne más sana que puede existir y su crianza es bien higiénica.
Se alimentan con productos ricos en proteínas. Cuando son pequeñas, comen concentrado para camarón, y ya grandes, el que es utilizado para pez tilapia.
Este producto fue exportado un tiempo a Estados Unidos, aunque luego la inversión en el pago de fletes se incrementó demasiado y dejó de ser rentable venderlo en el extranjero. Sin embargo, de vez en cuando lo compran para llevarlo a El Salvador.
Pierri aseguró que el único ranicultor que quedó en Guatemala es él, y que comercializa las ranas también a particulares que las ofrecen como comida exótica, al igual que la carne de venado y tepescuintle.
Señaló que en la finca las destazan y preparan con métodos higiénicos y especiales para que los animales no sufran en el proceso.
Pierri comentó que al guatemalteco normalmente no le atrae comer ancas, pero las recomendó porque es carne fina y alimenticia. Resaltó que es insípida, por lo que el cocinero puede darle la sazón que prefiera. La bandeja de una libra cuesta Q30.
Se proporciona más información por el teléfono 2206- 4500.