Para Juana Chox, quien solo habla k’iche’, el respeto también es significativo, y se observa en la naturaleza. El cambio climático se debe a la desobediencia para con la naturaleza, y la falta de consideración con el Lago de Atitlán ha hecho que pierda el azul intenso que tenía, y lo ha convertido en verdusco, a causa de la contaminación.
Además, el respeto también es para con los humanos y se gesta desde la niñez, y en eso juega un papel importante la responsabilidad, dejó entrever la mujer. “Antes no había tantos juguetes para los niños. Nos divertíamos con nuestro trabajo”, expresó.
“Ahora, la juventud tiene una actitud diferente, antes era más respetuosa, humilde y bondadosa”, refirió la anciana.
Chox, quien ya no escucha bien, comentó también sobre cosas menos serias y sonríe cuando recuerda algunas creencias de sus abuelos. “Nos decían que jugar con lazo era pecado para las mujeres, porque al momento de dar a luz a un hijo se debe recordar que uno viene atado a un cordón en el vientre de la madre”, narró.
“También nos advertían sobre comer frutas cuaches, porque se corría el riesgo de dar a luz gemelos. A las patojas nos entraba miedo y hacíamos caso, pero ahora risa les da”, dijo.
En su memoria están presentes dos hechos que han marcado su vida: el terremoto de 1976, cuando siete miembros de su familia murieron, y el conflicto armado, pues tenían que huir y esconderse en la montaña porque el Ejército llegaba a reprimirlos y a acusarlos de guerrilleros. Mataron a dos de sus parientes y tres están reportados como desaparecidos.