En la misma plaza, con la camiseta albiceleste en el pecho y lágrimas en los ojos, Matías Basualdo, de 20 años, se sentía embargado por una idéntica pena: “Siento una enorme tristeza. Realmente pensé que podían ganar. Faltó solo el gol y tengo mucha bronca (enojo) por el penal que no nos cobraron”.
Junto a él, la joven Soledad Candelas, de 19 años, se lamentaba por el resultado: “Tenía la ilusión de ver a Argentina campeón por primera vez en mi vida” .
Argentina se consagró campeón mundial por última vez hace 28 años, en 1986. Pese a la derrota, miles de argentinos, la mayoría jóvenes, se congregaron en el Obelisco de Buenos Aires, para festejar a su selección como si hubiera triunfado.
“Jugaron de primera. Me siento muy orgulloso” , afirmó Horacio Laseiraf, de 53 años. Muchos hacían estallar petardos y algunos arrojaban al cielo bengalas de color celeste.
Otros hacían sonar sus tambores en son de festejo, mientras las bebidas alcohólicas calentaban la noche del invierno porteño.