Juani tomó la bandera, abrazó a su papá y se lanzó al agua, quería festejar como un delfín, emulando a los que pasan cerca de los barcos en esa bahía impecable, en la que se entendió de maravilla y que le permitió ganar el primer oro en navegación a vela para Guatemala.
El entendimiento de Juani con su bote y las aguas puertorriqueñas fue perfecto; se conocieron, se entregaron y lo dejaron desplazarse en las pocas regatas que disputaron como el dueño de alta mar. El seleccionado ganó las siete pruebas, no dio tregua a sus rivales y por eso estaba tan feliz. Comenzó su ciclo olímpico con el oro que había buscado hace cuatro años en otra especialidad, hobie cat.
El viento no les había permitido disputar todas las carreras programadas, así que ayer salieron desde temprano para internarse en el mar, que les daba la bienvenida con sus aguas picadas y un viento que alcanzaba los 12 nudos. El clima perfecto para velear.
Ya internados bajo los rayos del sol, que lucía radiante, los botes de las ocho especialidades buscaron sus pistas para comenzar las tres regatas programadas para el cierre. A las 10 de la mañana sonó la bocina que daba inicio a las competencias.
Los seleccionados empezaron la lucha contra el viento, pero este les ganó la batalla, solo les permitió realizar una carrera; su intensidad bajó a seis nudos y se dirigió hacia el norte, imposible para velear. Así que se reunieron los competidores a esperar que aumentara su fuerza.
Los botes de velas blancas ligeras permanecían parados, mientras sus tripulantes intranquilos esperaban que el viento regresara. Pero eso no sucedió, se levantó la bandera de emplazamiento y ya todo estaba decidido.
Juan Ignacio asegura que aunque él tenía la ventaja por llegar a la última regata con tan solo seis puntos acumulados y una diferencia de nueve sobre el dominicano Raúl Aguayo, no podía confiarse, porque una mala carrera y le arrebataba la medalla de oro.
“Las regatas que pudimos hacer estuvieron muy buenas. La cancha me gustó bastante por el viento y las olas. Fue una regata casi perfecta por cómo terminé”, confesó Juan Ignacio.
Para el campeón, este triunfo tiene una sabor muy especial, porque empieza el ciclo olímpico como campeón Centroamericano y del Caribe en la especialidad de laser estándar y la experiencia de los Juegos Olímpicos de Pekín le ayudarán a llegar a Londres 2012.
“No pararé de entrenar hasta los Olímpicos de Londres. Estoy muy contento porque he cumplido mis objetivos”, aseguró Juani, mientras su papá lo escuchaba y sonreía.
El pequeño niño que llevó como su tripulante por primera vez a los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999, ya tiene 21 años y se ha convertido en uno de los mejores atletas guatemaltecos.