Según afirmaron ayer representantes de diferentes agencias de cooperación foránea, esa tendencia reductiva inició a principios de la década de los ?90.
Durante la última jornada de la conferencia ?Gobernabilidad y desarrollo?, organizado por la Asociación de Gerentes de Guatemala, Carmen Townson, de la estadounidense Agencia Internacional para el Desarrollo, dijo que la tendencia a una menor cooperación se debe a la falta de fondos a nivel mundial.
Eduardo Somensatto y Carlos Barbery, de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo, argumentaron que dicha inclinación se debe a que la apertura comercial se ha hecho más palpable y al aumento de los flujos de capital privado.
La mayoría de los expositores coincidieron que, en el caso de Guatemala, el financiamiento de órganos internacionales dependerá del interés del gobierno en el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, el buen uso de los recursos y la transparencia en el gasto.
Arend Pieper, encargado de Negocios de la embajada de Holanda, destacó, por su parte, que para poder competir con otros países pobres, el Estado deberá resolver el problema de las cargas tributarias bajas, aún después de la reforma fiscal.
Para el diplomático, Guatemala no es un país pobre. ?Lo que hay es una distribución desigual de la riqueza. Existen muchos recursos que podrían ser asignados?, afirmó.