Opinión

El valor de las certificaciones

Augusto Valenzuela

Augusto Valenzuela

En el mundo moderno de los negocios,  para poder realizar las actividades propias de su giro comercial las empresas necesitan cumplir con determinados requerimientos.

Sin embargo, no basta con el cumplimiento de las garantías mínimas que establecen las leyes laborales, sino que deben cumplir con estándares internacionales y obtener una certificación que avale el producto o servicio.

La importancia de la certificación radica en que acredita que la empresa cumple con una serie de disposiciones en cuanto a los procesos de fabricación y producción de sus productos, logística, salud y seguridad ocupacional, higiene, cumplimiento de las leyes laborales y disposiciones medioambientales.

Existen agencias internacionales dedicadas a certificar prácticas y cada una de ellas tiene su propio sistema para obtener la certificación, dentro de las cuales se encuentran la International Organization for Standardization (ISO), que  es la encargada de establecer normas que avalan la mayoría de productos en todo el mundo.

La certificación cuenta con cuatro grupos de normas: a) normas de gestión de calidad, b) normas de gestión de riesgo y seguridad, c) normas de gestión de medio ambiente y d) normas de gestión de responsabilidad social.

Dentro del listado se enumeran también las normas OHSAS, las cuales establecen requisitos mínimos para la seguridad y salud en el trabajo, y la EU ecolabel, que es reconocida en Europa para promover la excelencia medioambiental.

También existe la Fairtrade International, que implica una alternativa al comercio convencional y se basa en la cooperación entre productores y consumidores.

La International Food Standard (IFS)  comprende normas de auditoría internacionalmente aceptadas, mientras que la Japanese Agricultural Standards (JAS) regula los requisitos que deben cumplir si desean  vender productos orgánicos en el mercado japonés.

Se encuentra además la conocida certificación Kosher, que certifica a los alimentos que pueden ser consumidos por personas de distintas religiones como musulmanes y budistas.

La Naturland, por su parte,  promueve la agricultura orgánica en todo el mundo; la UTZ kapeh, que significa “buen café” en maya,   pretende lograr una producción responsable del grano; y la Veriflora, como una certificación para la industria de la floricultura y horticultura,  entre otras certificaciones.

Las certificaciones no son obligatorias, son de carácter voluntario, pero sí un requisito para ingresar a ciertos mercados, lo que permite a las empresas generar confianza a nivel local e internacional con proveedores, compradores y clientes.

* avalenzuela@aidtss.org