ECONOMÍA

Por qué el café en cápsula calentó el mercado de bebidas

Las cápsulas de aluminio, sucesoras de las cápsulas tradicionales de café molido, se han vuelto un campo de batalla muy reñido para las empresas productoras de café más grandes del mundo. Estas son las razones que han dado un giro al mercado.

The Economist

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Las cápsulas —una forma cara pero práctica de hacer café— han constituido el área de más rápido crecimiento en los últimos años. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Las cápsulas —una forma cara pero práctica de hacer café— han constituido el área de más rápido crecimiento en los últimos años. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

En 1934, en la ciudad italiana de Trieste, Francesco Illy ideó una nueva forma de empacar el café en recipientes presurizados que lo conservaban fresco. En 1935, inventó la primera cafetera automática. En 1974, Illy, la empresa que fundó, se convirtió en la primera en vender una especie de cápsulas de café: porciones individuales de granos molidos y compactados que hacían café expreso en cualquier lugar y en cualquier momento.

Las cápsulas de aluminio han alterado el ecosistema de empresas como Nestlé, un gigante suizo de alimentos y bebidas, y JAB Holdings, una empresa de inversión que tiene el propósito de construir un imperio de café.

El 8 de octubre, en la última muestra de que las guerras en la industria del café se están calentando, Illy firmó un acuerdo de licencia con JAB para las cápsulas, en el que se combinan el café y el prestigio de Illy con la pujanza comercial de JAB.

Según Jeffrey Young de Allegra World Coffee Portal, una empresa de consultoría, hace dos décadas, hasta veinte empresas sustanciales competían en el comercio minorista del café. El mercado se ha consolidado en los años recientes, y a un ritmo más acelerado aproximadamente en el último año.

Carrera de pesos pesados

En 2015, JAB compró Keurig, el sistema de cápsulas de café más grande de Estados Unidos, por US$13.900 millones. También ha engullido a Jacobs Douwe Egberts, Espresso House y Peet’s Coffee.

Nestlé firmó un acuerdo de US$7,000 millones con Starbucks en mayo para distribuir los productos de esta omnipresente cadena. Actualmente, JAB y Nestlé controlan juntas cerca de una tercera parte del mercado del café instantáneo y de grano, que Euromonitor International, una empresa de investigación, calcula en US$83.000 millones al año.

Las cápsulas —una forma cara pero práctica de hacer café— han constituido el área de más rápido crecimiento en los últimos años. El ritmo ha disminuido recientemente, principalmente en Estados Unidos, donde el mercado ha madurado, pero Europa aún está borboteando.

Nespresso, propiedad de Nestlé, tiene la delantera en Europa, pero no ha tenido grandes avances en Estados Unidos. Keurig llegó ahí primero, ofreciendo una variedad de marcas y vendiéndolas en los supermercados.

Presionan las marcas

Hasta hace poco, Nespresso solo vendía sus productos en sus propias tiendas y a través de su sitio web. La adquisición que hizo Nestlé en 2017 de una participación mayoritaria en Blue Bottle Coffee, una marca californiana de moda, es una señal de su afán por aumentar su presencia en Estados Unidos.

A pesar de la importancia de JAB y de Nestlé, hay otros dispuestos a competir. En septiembre, Coca-Cola compró Costa, una cadena británica, por 3900 millones de libras esterlinas (US$5,000 millones).

Este mes, Lavazza, otra empresa italiana en la industria del café, compró el negocio de café de Mars, incluyendo los sistemas expendedores Flavia y Klix. Pero —como en el caso de muchos otros productos— Amazon es la gran incógnita. La venta de bebidas calientes en línea ha tardado en despegar. Según Matthew Barry de Euromonitor, eso puede cambiar a medida que crezca la popularidad de las cápsulas.

La compra que hizo Amazon en 2017 de Whole Foods, un supermercado de moda, trajo consigo a Allegro, otra marca sofisticada de café. Quizá se esté preparando una batalla más grande.

c.2018 Economist Newspaper Ltd,

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