Opinión

La suerte del emprendedor

Hugo Díaz

Hugo Díaz

Cuando se habla de casos de emprendimiento, es común escuchar comentarios como “eso fue pura suerte”, refiriéndose al éxito que una persona tuvo con su negocio.

Algunas personas consideran que la suerte es simplemente un sinónimo de “azar”, o “estar en el lugar correcto en el momento adecuado”. Otros argumentan que la suerte no existe o que es el resultado de nuestro propio esfuerzo.

En mi opinión, un tipo de suerte es resultado del azar y hay personas que tienen una ventaja inicial o mayor probabilidad de éxito dependiendo de las circunstancias que les tocó al nacer. Pero también hay un tipo de suerte que se construye con la preparación.

Por eso, mi definición favorita describe la suerte como el punto de encuentro entre la preparación y la oportunidad.

Las oportunidades abundan, el problema es que la mayoría de gente no está preparada para verlas, mucho menos aprovecharlas.

Una buena forma de prepararse para ver mejor las oportunidades es aprender a identificar patrones, empezando por poner mucha atención a lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

A veces es necesario salir de nuestro círculo para ver las cosas desde otra perspectiva.

Cuando un problema se ha vuelto parte del día a día, es difícil visualizar soluciones distintas a las que ya se han probado. Pero si alguien viene con perspectiva fresca, esta persona puede ver con claridad como una solución que aplica en otro entorno, puede utilizarse en algo antes no imaginado.

Esto se evidencia cuando vemos cómo extranjeros llegan a un país y tienen éxito con negocios en los que la gente local simplemente se ha conformado con el “statu quo”.

Otro aspecto para considerar es el tiempo. El que quiera tener más “suerte”, debe prepararse de tal forma que cuando se presenten las oportunidades, se esté en la posición de actuar.

Las oportunidades no siempre se presentan en el momento ideal, muchas veces se requiere adaptarse de forma rápida para poder aprovechar una ventana de tiempo limitada.

En ese sentido, aunque no haya un momento adecuado, podemos buscar la forma de adecuarnos al momento.

Por último, pero crucial, debemos estar claros en quienes somos y hacia dónde vamos.

Si tenemos claro lo que buscamos y los principios que guían nuestras decisiones, podemos colocarnos en el lugar correcto para las oportunidades que más nos convienen.

Un emprendedor con principios no espera tener suerte; por el contrario, sabe que construir nuestra suerte requiere el valor de tomar decisiones que nos sacan de nuestra zona de confort y nos mantienen íntegros.

hrdiaz@ufm.edu