?Nos da mucha nostalgia. El cierre nos afecta en nuestras vidas, pues nos ha dado el sustento diario por más de 20 años, pero más que eso nos afecta por el cariño que le tenemos a la compañía?, afirmó ayer uno de los 90 trajadores que labora para la transnacional.
Mientras que para otros, los beneficios ofrecidos por los ejecutivos de la importadora no son suficientes ya que se quedarán sin empleo.
?Ningún pago extra pagará los problemas que nos representará el quedarnos sin empleo?, comentaron.
El martes pasado, ejecutivos de Texaco confirmaron el cierre de la planta ante el vencimiento del contrato que esa multinacional adquirió hace 25 años para operar.
Como medida, la empresa anunció que otorgará beneficios económicos adicionales a los de ley y facilitará los trámites que estén a su alcance para que los empleados consigan trabajo en otras industrias, aseguró Mauricio Nicholls presidente de Texaco Guatemala.
Por su parte, Orson Lou, Gerente General de la refinería en Escuintla, agregó que ?nuestro compromiso es responder a nuestros empleados, quienes siempre han mostrado lealtad, alto desempeño y voluntad de servicio hacia la compañia, y por ello se ha elaborado un paquete de separación que compensará a los empleados afectados por ésta decisión?.
Según los empleados, el ofrecimiento incluye ?el pago de algunos salarios extras, salarios programados y otros bonos?.
Falta de incentivos
Nicholls, afirmó hace dos días que la decisión se tomó ya que la compañia decidió no renovar el contrato debido a que ?a futuro?, no le es rentable a la transnacional.
Dicho contrato se había firmado bajo el Decreto 3-45 del Código Petrolero, el cual fue reemplazado por la actual Ley de Comercialización de Hidrocarburos promulgada en 1997.
Esta nueva normativa anula los beneficios que la antigua legislación otorgaba para incentivar inversiones en la importación de combustibles.
Bajo la antigua ley, la transnacional estaba exonerada del pago de impuestos de importación de combustibles y de maquinaria para el procesamiento de los mismos.
Otra de las razones, según indicaron se deben a las exigencias del mercado global, que demandan mayor tecnología en las operaciones de refinamiento con las que la planta ya no cuenta debido a lo obsoleto de sus instalaciones.
Para Rodolfo Santizo, viceministro de Energía, más que la caducidad del contrato, Texaco tomó en cuenta los beneficios que le proporciona actualmente el libre mercado existente en Guatemala por lo que decidió que le era más rentable importar producto limpio, cien por ciento refinado.
Santizo agregó que actualmente importar combustibles refinados de países como Venezuela es más barato que adquirirlo semirefinado para procesarlo en la planta.
?Por razones de costos de la empresa, decidieron dejar de procesar los derivados del petróleo semirefinados que importaban de Suramérica?, dijo.
Asimismo, confirmó que el cierre de la refineria no implica repercusión alguna para el país en relación a aumentos de precio o desabastecimiento.
Nicholls aseguró que Texaco Guatemala Inc. continuará suministrando combustible a través de una nueva y moderna terminal en Puerto San José sobre el océano Pacífico y de la terminal de Puerto Barrios, localizada en la costa Atlántica.
La refinería ubicada en el kilómetro 64.5 de la antigua carretera a Puerto Quetzal y que fue fundada en 1965, ha operado en el país por 38 años y a apartir del 15 de septiembre dejará de procesar combustible; el cierre definitivo será el 31 de diciembre.
Esta planta, refinaba 17,000 barriles diarios de combustible, generando empleo a 90 trabajadores.