Economía

Sindicatos influyen en productividad laboral

Café: Según estudio, con ayuda, fincas podrían aumentar cantidad de grano producido

En un inusual análisis presentado ayer, expertos del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, CIEN, concluyeron en que la sindicalización en el sector caficultor debe cambiar.

De lo contrario, según el informe presentado a la prensa, en presencia de varios dirigentes laborales invitados, el sector corre el riesgo de perder más competitividad y ser menos productivo si la actividad sindical no es más proactiva.

Aunque ambos grupos de investigadores concluyen en que la naturaleza del tema y la falta de información estadística dificultan una generalización de los resultados a todo el sector caficultor, existe ?fuerte evidencia de que los sindicatos tienen un efecto negativo en la productividad?.

Además, el estudio concluye en que la percepción de los empresarios acerca de la influencia negativa del sindicalismo evitará que puedan crearse fácilmente nuevas agrupaciones laborales.

Entre más grande, peor

Sigfrido Lee, investigador asociado del CIEN, dijo que las grandes fincas cafetaleras son más propensas a tener sindicatos, debido a que poseen mayor porcentaje de fuerza laboral permanente.

De 1,272 sindicatos existentes en el país, 646 están en el sector agrícola. Esto equivale a 32,215 trabajadores agrícolas sindicalizados.

De acuerdo con el documento del CIEN, a diferencia de otros países, en Guatemala los sindicatos han afectado la producción de las fincas y, por ende, la productividad del país.

El que los empleadores sean obligados por ley a negociar pactos colectivos y otras acciones es calificado de inconveniente por los investigadores.

Según ellos, el peso de variables como la tierra, la altura y otros fue significativamente reducido ante la presencia de un sindicato dentro de la finca analizada.

A favor de productores

Según Rigoberto Dueñas, subsecretario general de la Central General de Trabajadores de Guatemala, CGTG, la investigación presentada ayer está ?sesgada a favor de los productores?.

Agregó que los sindicatos que existen en el sector café prácticamente tienen cero participación. Un ejemplo de lo anterior, dijo, es que en los últimos 10 años no ha sido posible firmar un pacto colectivo en fincas de café.

?Lo que sucede es que se aprovechan del analfabetismo de los trabajadores, y los únicos pactos que existen se han hecho con empleados de confianza, de acuerdo con los intereses de los patronos?.

Dueñas opinó que los sindicatos no constituyen un obstáculo para el proceso productivo; por el contrario, afirmó que ellos mismos han propuesto transformar el café de pergamino y oro a tostado, pero que no hay infraestructura.

Gustavo Márquez, consultor del BID, expresó que los análisis muestran que la injerencia de sindicatos sobre la productividad y las utilidades de las empresas es mucho más compleja de lo que se cree.

Dijo que los sindicatos que participan en procesos adecuados llegan a jugar un papel positivo en el crecimiento de la compañía.

Empresarios: Fuera de la realidad

El problema con los sindicatos es que sus líderes tratan de justificar sus posiciones con solicitudes intransigentes fuera del alcance de los empresarios.

Así opinó ayer Max Quirín, ex presidente de la Asociación Nacional del Café, Anacafé, al referirse al análisis de la influencia de los sindicatos en la productividad del sector cafetalero.

Agregó que en sus negociaciones, los líderes sindicales tratan de obtener condiciones excesivamente favorables para los trabajadores que están fuera de la capacidad de los patronos.

Quirín criticó la falta de visión de largo plazo de algunos líderes que, interesados sólo en obtener mejoras salariales, han provocado un rechazo por parte de patronos y de los mismos trabajadores.

Dispuestos a negociar

Rigoberto Dueñas, subsecretario general de la Central General de Trabajadores de Guatemala, CGTG, dijo que el sindicalismo moderno negocia los problemas y diferencias.

Agregó que así como se habla en las crisis, también los empresarios deberían estar dispuestos a negociar en épocas de bonanza, lo que no ha pasado nunca en el sector caficultor.

Lo que sucede, dijo Quirín, es que el movimiento sindical sólo fija su vista en generar mayores ingresos para sus agremiados, sin analizar a fondo la productividad.

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