Opinión

Tierra y el valor de productos agrícolas

Manuel Salguero

Manuel Salguero

Los conceptos económicos del valor de la tierra son diversos, sin embargo, en este caso me referiré a ella como un bien capaz de generar ganancias.

El enfoque más importante será el de inversión, o sea que, si se va a comprar tierra, si se va a invertir un capital en ella es para esperar el retorno del mismo mediante una captura de los beneficios futuros.

Muchas personas pueden hacer inversiones en lujo o por gusto de tener tal o cual propiedad, sin embargo, aun cuando sean propiedades de lujo, descanso o diversión, tendrán que venderse tarde o temprano y se involucrarán en un mercado de oferta y demanda por lo que tendrán que valuarse para determinar el precio.

Como inversión, la demanda del bien se deriva de su capacidad para generar ganancias, mediante su utilización en un proceso productivo o por vía de mecanismos de especulación. Es decir que lo que determinará la conveniencia de su adquisición (y consecuentemente la demanda de los mismos) será la capacidad que posean de generar un flujo de bienes en términos eficientes y consecuentemente un flujo futuro de ingresos para su adquirente, en el término de su duración estimada.

En el caso agrícola su demanda sería derivada de la demanda de la mejor producción alternativa factible de obtener, según sea la capacidad de producción precisamente agrícola.

Por lo tanto, su demanda estará determinada por la demanda de dichos productos agrícolas, del que ofrezca mejor relación costo beneficio en términos coyunturales o de una combinación en términos de largo plazo y atendiendo a la sustentabilidad del sistema productivo.

No debemos olvidar que la oferta de tierra apta para producción agropecuaria es rígida (no se puede crear más tierra) mientras que la demanda de alimentos es creciente (aquí sí se puede producir más)

De manera que, por el insustituible valor que la tierra para producir alimentos, esta se convierte o llegará a convertirse en un bien precioso dado que de acuerdo al acelerado crecimiento actual de las poblaciones humanas, cada vez demandarán más y más alimentos a producirse en cada vez menos y menos tierra.

Si nos detenemos en esta afirmación se espera que la demanda de tierras esté determinada por la demanda de los productos que con la misma se puedan generar, de manera que quien realice la inversión lo hará pensando en la producción agropecuaria como mecanismo para maximizar el rendimiento de su capital

Aparte de la no depreciación, y el crecimiento de su valor en el tiempo, la inversión inmobiliaria se realiza también como forma de resguardar el capital empresario en activos que no sufren depreciación con el tiempo, o bien que tienen una valorización en el tiempo superior a otros activos; y adicionalmente pueden generar mediante la puesta en producción, personal o por terceros, un flujo de fondos que mejore la ecuación.

Es por ello que la tecnología apuntará a la diversidad de producción para evitar que la caída de los precios de bienes de consumo afecten o impacte el valor de la tierra.

*manuelsalgueroespana@gmail.com