Economía

Un experimento llamado Norman

A nivel personal y también corporativo, el qué leeremos y a quién escucharemos tendrá fuerte influencia sobre lo que finalmente seamos.

Por Mauricio Garita

A través de mi incursión en el campo de la inteligencia artificial (I.A.) y las finanzas, he estado pendiente de los progresos que ha tenido este campo de la computación que pareciera, por hoy, ser la respuesta a muchos problemas.

Recientemente, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) realizó un experimento que demuestra la posibilidad de alterar la I.A. de la misma forma que se altera la inteligencia humana.

En ese sentido, la I.A. nace del concepto de la neurona humana. La I.A. crea neuronas artificiales que representan a la neurona biológica, dado que esta tiene sus dendritas, el cuerpo celular y el axón. Así, las dendritas conforman lo que ingresa de información a la neurona, el núcleo es la comprensión de la información y finalmente estas se representan en los axones que reproducen la información. La pregunta del experimento de MIT era: ¿Qué sucede en el núcleo?

Para comprobar lo que sucede en el núcleo, lo que decidieron fue crear varias neuronas artificiales que absorbieran información sobre la red oscura mejor conocida como dark web. La dark web solo puede ingresarse a través de un software especial y garantiza cierta animosidad a los usuarios, lo que lleva a que su contenido no sea altamente sensible y negativo.

Por ello, utilizando las neuronas artificiales para crear redes neuronales, esta I.A. fue absorbiendo la información de la dark web y así comenzó a pensar.

Lo anterior creó a Norman, en referencia al famoso personaje de las películas de Alfred Hitchcock tituladas como Psicosis.

Lo que sucede es que este experimento demostró que al ingresar en las redes neuronales información negativa, esta se comienza a reproducir negativamente al punto de que el gran problema de Norman era que este veía violencia cuando había paz, muerte cuando había vida, y tristeza cuando había felicidad. El experimento nos da un increíble acercamiento a por qué es importante el preservar en las compañías un ambiente de crecimiento, estable y positivo. También por qué hacerlo en las familias y a nivel personal.

Lo que Norman nos muestra es una realidad que la psicología organizacional y la psicología conductual nos han recalcado una y otra vez que es importante: lo que consumimos en nuestros pensamientos. Por ello, la información creada en la empresa puede convertirse en información negativa que ocasione un comportamiento a su vez negativo o puede ser positivo, donde cada una de las personas en una empresa puede crecer.

Esta analogía sirve a nivel familiar; en casa, donde podemos crear un ambiente de crecimiento, o también a nivel personal, donde la psicología positiva ha demostrado ser una característica de los grandes líderes.

El punto es que podemos decidir, y mucho de ello se basa en qué leeremos, a quién escucharemos, qué veremos y esto influenciará en qué seremos.

*mauriciogaritag@gmail.com