El Niño podría persistir hasta 2027: qué efectos se prevén en Guatemala
El Insivumeh prevé una reducción de las lluvias, temperaturas más altas y menor caudal en los ríos, mientras las condiciones de El Niño podrían continuar hasta mediados de 2027.
La escasez de lluvia mantiene condiciones de sequía en el país y afecta los cultivos en municipios de Baja Verapaz. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
La perspectiva climática del del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) para el trimestre de agosto a octubre prevé una probabilidad excepcionalmente alta de que las condiciones de El Niño persistan durante ese período y continúen, al menos, hasta mediados de 2027.
Las consecuencias son la merma de un tercio de las lluvias previstas para la temporada, el incremento de las temperaturas y una reducción en la posibilidad de tormentas tropicales para la segunda época del año.
El pronóstico trimestral apunta a niveles de lluvia por debajo de lo normal en casi todo el país, con excepción de Izabal y algunos municipios de Escuintla, Santa Rosa y Jutiapa que se ubican en las costas del Pacífico, donde las precipitaciones alcanzan niveles normales. Este comportamiento se mantendrá hasta octubre. En el mismo periodo del 2025 la mayoría del país registró lluvias en los parámetros normales.
De acuerdo con ese escenario, se acentuarán los déficits de lluvia que se registraron en meses anteriores. El director del Insivumeh, Edwin Rojas indicó que, en la primera época de lluvia —de enero a junio—, para la zona climática del Pacífico el déficit de lluvia acumulada fue del 29%; para el altiplano central, el registro marcó 24%; en la parte del occidente fue del 17%, y en valles de oriente alcanzó el 30%. Estos números confirman que, en promedio, hubo una reducción de un tercio de las precipitaciones este año, pronóstico que el Insivumeh dio desde marzo, agregó.
La canícula ha contribuido a esta disminución. Entre el 1 de julio y el 23 de agosto, en los valles de oriente las precipitaciones se ausentaron durante 40 días. En el Pacífico y en el occidente no llovió durante 39 días. El Caribe es el menos afectado, con 21 días sin lluvia.
El análisis del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC) también evidencia el comportamiento anormal de la temporada lluviosa en el país. De acuerdo con Alex Guerra, director de la institución, hasta ahora julio presentó el mayor déficit, al alcanzar una reducción del 38% en zonas cercanas al Pacífico, mientras que en la bocacosta alcanzó el 73%.
Impacto hídrico
El comportamiento climático tiene un efecto directo en las cuencas y en los ríos, cuyo caudal se ha reducido, en promedio, entre 30% y 35%, según reporta el Insivumeh.
Los suelos también están secos. Según Rojas, en la primera capa —de 0 a 30 centímetros— el nivel de humedad es del 20%, y a una profundidad mayor —de 30 centímetros a 3 metros— la disminución es del 10%.
Aunque las condiciones mejoren en la segunda etapa de la temporada, el director del Insivumeh es claro al indicar que esto no mejorará los niveles deficitarios que ya se tienen ni garantiza que los suelos tengan la capacidad de filtrar y acumular el agua que se necesita en los mantos freáticos.
Las precipitaciones que se registren serían convectivas, es decir, eventos localizados de alta intensidad que pueden ocasionar inundaciones repentinas en áreas vulnerables, escorrentías superficiales y afectaciones localizadas.
Por otro lado, en este trimestre también habrá un incremento de las temperaturas. Entre agosto y septiembre podría registrarse un aumento de entre 0.5 y un grado centígrado, y para octubre el termómetro registraría un incremento de entre 1 y 2 grados centígrados.
Alerta en la región
La sequía es consecuencia del fenómeno El Niño que golpea la región. Aunque en Guatemala las autoridades aún no oficializa la presencia del evento climático, El Salvador y Honduras han declarado alerta roja por la escasez de lluvia que impacta en la producción agrícola y en la disponibilidad de agua para la población, mientras que Panamá anunció estado de calamidad para anticiparse a los escenarios que puedan presentarse.
Rojas indicó que para decretar y formalizar el fenómeno en el país se necesita que transcurran cinco trimestres móviles —aproximadamente siete meses— que superen 0.5 grados centígrados de temperatura en la región 3.4 del océano Pacífico. Al momento se han completado tres.
“Hace falta que se cumplan dos trimestres más. Algo importante es que Guatemala no necesita que el fenómeno se materialice para poder entender las consecuencias”, indicó Rojas durante una reunión con la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso de la República.
El director del Insivumeh indicó que las probabilidades de que se geste el fenómeno en los próximos meses oscilan entre el 95% y el 100%.
“Guatemala ya está bastante vulnerable a cualquier embate climático y meteorológico, y tiene toda la libertad de poder activar alertas, emergencias o anuncios como le convenga, como han hecho otros países”, dijo el investigador.
Paris Rivera, investigador de la UVG
Paris Rivera, investigador del Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), indicó que Guatemala está bajo condiciones de El Niño y que no hace falta oficializarlo para accionar o gestionar apoyo a los sectores afectados por la escasez de lluvia.
Menciona que hacer la declaratoria del fenómeno dependerá de cada país y que algunos esperan hasta que lo formalicen órganos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial o la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).
Pero, en el caso guatemalteco, Rivera es de la opinión de que no se necesita que desde el extranjero declaren la presencia de El Niño para actuar, pues con “una simple fase cálida” las afectaciones son altas en sectores como la agricultura.
El impacto del fenómeno El Niño se extenderá hasta el 2027 —posiblemente hasta mayo—, tal como se ha observado en otros períodos. Cuando el fenómeno se presentó entre el 2014 y el 2015 duró 20 meses; el que se registró entre el 2018 y el 2019 tardó 10 meses; el ocurrido entre el 2019 y el 2020, seis meses, y el del 2023 al 2024 abarcó 12 meses.

