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El Niño podría prolongar la canícula y aumentar necesidad de riego en Guatemala

El pronóstico apunta a la presencia del fenómeno El Niño para este año, lo que traerá menos lluvias y tendrá impacto en la agricultura. Expertos urgen gestión hídrica para mitigar los efectos.

Sistema de riego utilizado en la agricultura

Sistema de riego utilizado en la agricultura

Las posibilidades de que se presente el fenómeno El Niño en Guatemala son altas. El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología e Hidrología (Insivumeh) indica que hay un 78% de probabilidad de que se desarrolle, por lo que las lluvias se prevén irregulares y la canícula sería más prolongada. Esto tendrá un impacto en la agricultura, al aumentar la necesidad de riego.

El Insivumeh ha señalado que el comportamiento climático de este año es atípico y se prevé que la temporada de lluvia se adelante y comience antes de finalizar abril en regiones como la bocacosta y el occidente; a partir de allí habrá una progresión gradual al resto del país.

Si bien se espera que las primeras lluvias se den en condiciones normales, a partir de junio habrá una “disminución significativa”, con mayor impacto en julio y agosto durante la canícula, según el pronóstico. Las regiones que verán ese déficit son la bocacosta, valles del oriente, franja transversal del norte y altiplano central.

Aunque se espera que en septiembre las condiciones mejoren, en promedio este año las precipitaciones serían menores a lo que normalmente se registra en la temporada, según el Insivumeh.

Alex Guerra, director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), indica que en Centroamérica El Niño provoca una reducción de lluvias y puede ocasionar sequías. El fenómeno ocurre cada tres años, pero se presenta con mayor intensidad cada ocho años.

En la última temporada seca, los frentes fríos provocaron lloviznas; sin embargo, con la aparición del fenómeno esto puede cambiar y ocasionar estrés en los cultivos ante la falta de agua, agrega.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (Noaa, por sus siglas en inglés), el fenómeno podría extenderse hasta finales de este año.

Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció el pasado 24 de abril que los modelos climáticos apuntan a la formación de El Niño con temperaturas por arriba de lo normal y con alcance global. Wilfran Moufouma Okia, jefe del ente internacional, señaló que será un episodio “fuerte”.

Incendios e impacto en cultivos

Las implicaciones para Guatemala son principalmente una canícula —período en que se reducen las lluvias— más extensa entre julio y agosto, con déficit de lluvias y altas temperaturas; menos precipitaciones de julio a octubre, además de que se eleva el riesgo de incendios forestales a partir de noviembre.

Alberto Cano, del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna), indica que esa reducción de lluvias afectará cultivos como el maíz y el frijol, esenciales para la seguridad alimentaria.

Durante abril y agosto, en muchas zonas del país se inicia la siembra de cultivos para aprovechar las lluvias. Al obtener cosechas, los hogares tienen disponibilidad de alimentos y almacenan granos para el próximo año. Pero con El Niño este ciclo se interrumpe, y las consecuencias para las familias se traducen en menos comida en la mesa.

En el 2027 se verá una disminución de los niveles en ríos, lagunas y pozos durante la temporada seca, y con menos lluvia habrá menor recarga hídrica. Habrá mayor necesidad de riego para los cultivos.

Guerra menciona que en Guatemala la mayoría de la agricultura depende de la lluvia, por la falta de sistemas de riego, razón por la que los agricultores aprovechan la temporada lluviosa para sembrar.

“Con los efectos de El Niño se espera que la canícula sea más extensa y fuerte, y que la falta de agua sea mayor y con más calor”, señala. Agrega que, como ha sucedido en años anteriores, habrá pérdidas en los cultivos.

En algunas áreas del país, principalmente en el corredor seco, los agricultores pueden perder o producir menos en sus parcelas, y para las familias que subsisten de lo que cultivan esto representa no tener lo suficiente para cubrir sus necesidades alimentarias.

Acciones: riego, reservorios y cobertura de suelos

A criterio de Guerra, entre las medidas para contrarrestar los efectos de El Niño en los cultivos está contar con sistemas de riego —lo ideal— y almacenar agua en reservorios para utilizarla durante la escasez de lluvias. Otra alternativa es implementar cobertura de suelos para evitar la evaporación —la vegetación ayuda a mantener la humedad—.

Dotar con sistemas de riego eficientes a los productores de la agricultura familiar en todos los estratos es una estrategia necesaria, pero es solo una parte de la solución. Cano indica que se requieren estrategias más amplias, integrales y de mediano plazo, con enfoque territorial, para hacer frente a la situación, pues la variabilidad climática seguirá afectando año tras año.

“Se requieren estrategias que vayan más allá de los enfoques ortodoxos; se necesitan abordajes como los que plantea la agricultura regenerativa, por ejemplo. Técnicas más sostenibles, adaptadas a lo local", dice Cano.

"El riego es necesario, pero constituye una pequeña porción de la solución al problema. Las reservas de agua superficiales y subsuperficiales se agotan y, ante la irregularidad de las lluvias, contar con riego será más difícil”, añade.

El costo de implementar sistemas de riego es alto y para los agricultores de infra y subsistencia es difícil cubrirlo. Por ello, se requiere intervención estatal con políticas y estrategias a largo plazo. De lo contrario, las poblaciones quedan desatendidas y sin capacidad para cubrir el mantenimiento o la instalación de sistemas de riego, lo que afecta sus cosechas e impacta la disponibilidad de alimentos.

El Ministerio de Agricultura y Alimentación El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) indica que para atender a los pequeños agricultores ante una temporada de escasa lluvia se implementa un plan institucional, mediante el Comité de Emergencia, que abarca monitoreo e información agroclimática, asistencia alimentaria, acciones de sanidad vegeta y animal, así como fortalecimiento productivo y resiliencia.

La mayor vulnerabilidad por posible disminución de las precipitaciones se verá principalmente en el corredor seco. El monitoreo se enfocará en Zacapa, Chiquimula, El Progreso, Jalapa, Jutiapa, Baja Verapaz y Quiché, según el Maga.

¿En qué condiciones llegaría la canícula prolongada?

Según el último análisis de Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), en el país, en mayo pasado, alrededor de 2.8 millones de guatemaltecos se encontraban en etapas críticas. La cifra podría ser mayor, pues no se ha realizado una nueva medición.

Previendo las repercusiones, Guerra menciona que el Gobierno debe actuar como facilitador y regulador de los recursos hídricos, y asegurar la provisión de servicios a la población. También debe propiciar financiamiento para la infraestructura del agua.

El fenómeno El Niño no sigue un patrón regular; no obstante, sus efectos más intensos en el país se registraron en el 2014 y el 2015. El evento climático también se manifestó en períodos anteriores, como 1972-1973, 1982-1983 y 1997-1998.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.