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El Niño 2026 en Guatemala: por qué se fortalece y qué se espera de las lluvias en septiembre

El fenómeno del El Niño tiene 69% de probabilidad de alcanzar una intensidad sin precedentes desde 1950, mientras Guatemala llega a septiembre con déficit de lluvia.

Pobladores de Cubulco, del departamento de Baja Verapaz, son afectados en sus cultivos debido a la falta de lluvia, lo que ha ocasionado la perdida total de lo sembrado y sin cosecha . 



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Un terreno en la aldea Pichec, Rabinal, Baja Verapaz, muestra cómo un cultivo de maíz se vio afectado por la falta de lluvia entre mayo y agosto de 2026. Foto Prensa Libre: Esbin García.

El fenómeno de El Niño continuará fortaleciéndose durante los próximos meses y podría alcanzar una intensidad histórica hacia finales del 2026, mientras Guatemala registra déficit de lluvia y temperaturas elevadas.

Según informa France 24, con base en proyecciones de la autoridad meteorológica estadounidense, existe un 69% de probabilidad de que El Niño del 2026 alcance una intensidad superior a la de los episodios registrados desde 1950.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, en inglés) confirmó la presencia de El Niño en junio. Para el trimestre octubre-diciembre, el fenómeno podría alcanzar una anomalía de +2.5 grados Celsius o más.

La NOAA también mantiene una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte del 2026-2027.

Para Guatemala, el Insivumeh estimó una probabilidad de entre 95% y 100% de condiciones de El Niño entre agosto del 2026 y marzo del 2027.

¿Qué es el fenómeno de El Niño?

El Niño es la fase cálida de un patrón climático natural denominado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Se caracteriza por un aumento de la temperatura de las aguas de las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial, acompañado de cambios en la circulación atmosférica que pueden modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo.

El fenómeno suele aparecer cada dos a siete años. Su fase opuesta, La Niña, corresponde al enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial.

Un episodio intenso de El Niño puede aumentar la probabilidad de determinados efectos climáticos, pero eso no significa que sus consecuencias ocurran con igual magnitud en todos los países.

Por ejemplo, puede favorecer lluvias por encima de lo normal en determinadas regiones y, al mismo tiempo, condiciones más secas en otras.

Por ello, una intensidad histórica no significa necesariamente que Guatemala enfrente de forma automática una sequía extrema, una ola de calor o inundaciones.

Los modelos muestran un fuerte incremento

La perspectiva del Insivumeh publicada el 2 de septiembre también refleja un marcado fortalecimiento del fenómeno.

Para el trimestre octubre-diciembre, 25 de los 26 modelos considerados proyectan anomalías superiores a +2 grados Celsius en la región Niño 3.4, mientras que 15 alcanzan o superan los +3 grados.

El análisis Guatemala 2026: Una época lluviosa marcada por déficit histórico, canícula intensa y temperaturas récord señala que el índice Niño 3.4 ya había alcanzado una anomalía de +1.4 grados Celsius durante julio.

La perspectiva climática para Centroamérica muestra condiciones de lluvia por debajo de lo normal en gran parte de Guatemala durante el trimestre agosto-septiembre-octubre del 2026. (Imagen Prensa Libre: CRRH/SICA)

¿Qué está pasando con las lluvias en Guatemala?

Mientras El Niño continúa fortaleciéndose, Guatemala llega a septiembre después de varios meses con precipitaciones inferiores a los valores habituales en amplias zonas del territorio.

El análisis elaborado por Walter Bardales, colaborador de la Unidad de Modelación Matemática e Investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y Claudio Castañón, de AguaConsulta, utiliza datos de la Red Meteorológica Nacional del Insivumeh.

Las primeras señales importantes aparecieron en mayo, un mes clave para el establecimiento de la época lluviosa.

De 39 estaciones meteorológicas con información disponible, aproximadamente el 82% registró menos del 80% de la precipitación climatológica y cerca de la mitad recibió menos del 50% de lo esperado.

Junio permitió una recuperación parcial, pero esta fue desigual y no consiguió compensar completamente el déficit acumulado durante mayo.

Posteriormente, julio y agosto estuvieron marcados por una canícula intensa.

El comportamiento, sin embargo, no ha sido igual en todo Guatemala. Las estaciones con mayor influencia de la humedad proveniente del Caribe presentan condiciones diferentes, por lo que no puede afirmarse que todo el territorio atraviese el mismo grado de déficit.

¿Qué se espera para septiembre?

Septiembre es particularmente importante porque suele representar el segundo máximo de precipitaciones de la época lluviosa.

La perspectiva del Insivumeh, sin embargo, apunta a acumulados por debajo del promedio en distintas regiones del país.

Se estima una reducción de entre 10% y 50% respecto de los valores esperados, dependiendo de la zona.

En el departamento de Guatemala se pronostican entre 190 y 260 milímetros durante el mes, frente a los 230 a 310 milímetros que habitualmente se esperan.

El Insivumeh también prevé temperaturas de entre 0.5 y 2 grados Celsius por encima del promedio nacional.

¿Significa que dejará de llover?

No necesariamente. Que el acumulado mensual termine por debajo de lo normal no implica ausencia de lluvias fuertes.

Durante septiembre todavía pueden ingresar ondas tropicales y desarrollarse sistemas de baja presión o ciclones capaces de provocar precipitaciones intensas e incluso inundaciones locales.

Un mes deficitario puede contener eventos de lluvia abundante. La diferencia estará en la frecuencia, duración y distribución de esas precipitaciones.

El análisis señala que septiembre y octubre serán determinantes para establecer si las lluvias de la segunda parte de la temporada consiguen recuperar parte del déficit acumulado desde mayo.

Los investigadores advierten además que los déficits de precipitación y los récords individuales de temperatura registrados en el 2026 no deben atribuirse exclusivamente a El Niño.

También intervienen la variabilidad atmosférica regional, las condiciones locales, la humedad del suelo y el calentamiento climático de fondo.

La evolución de septiembre y octubre permitirá determinar con mayor claridad cómo terminará la época lluviosa del 2026 en Guatemala.