capital humano
“Con la IA, la principal brecha está en la mente del docente”
Académico advierte que el desafío del sistema educativo del país no radica solo en incorporar tecnología, sino en preparar a estudiantes y docentes para utilizarla con pensamiento crítico.
La IA está rediseñando los modelos educativos del país. Sin embargo, se debe emplear de manera responsable, como herremienta de apoyo, sin omitir el prensamiento crítico, según analista. (Foto Prensa Libre: Magnific).
La llegada de la inteligencia artificial (IA) en los últimos años ha modificado no solo nuestra vida cotidiana, sino también la manera en que trabajamos y la forma en que aprendemos. Las herramientas de IA han transformado la manera en que se imparte la educación.
Así lo identificó un estudio de escucha social elaborado por DataLab, que analizó las conversaciones de los guatemaltecos en redes sociales sobre la inteligencia artificial, su impacto en el trabajo y el aprendizaje, así como las oportunidades y los desafíos que plantea su adopción. El análisis comprendió un período de 18 meses, entre el 2025 y el 2026.
Para Douglas Barrios, director de la Ingeniería en Ciencia de la Computación de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), la llegada de la IA al país está marcada por un momento trascendental, ya que actualmente se utiliza de diversas maneras, sobre todo en la educación.
“Los profesores todavía están viendo cómo pueden aprovecharla de mejor manera. Trae grandes ventajas, pero también grandes riesgos. La gran discusión actual es cómo encontrar el punto medio, es decir, cómo utilizarla de una forma que realmente favorezca el aprendizaje de los estudiantes”, comentó.
Este es un extracto de la conversación que tuvo con Prensa Libre.
¿Considera que Guatemala está preparada para incorporar la inteligencia artificial en la educación o todavía estamos reaccionando a una tecnología que avanza más rápido que las instituciones?
Definitivamente, la inteligencia artificial avanza mucho más rápido, pero no solo en Guatemala, sino también en el resto del mundo. No diría que Guatemala esté más rezagada que otros países, porque en todo el mundo se está haciendo el mismo cuestionamiento: cómo aplicar estas herramientas en los diferentes niveles educativos.
También se analizan las nuevas formas de evaluar los aprendizajes y cómo lograr que los estudiantes utilicen estas herramientas de manera ética y responsable. Sobre todo, es importante que conozcan sus limitaciones, porque una persona podría utilizar una herramienta de inteligencia artificial sin darse cuenta de que la información que obtiene ya no es pertinente o adecuada para determinado contexto.
¿Qué aspectos de la enseñanza considera que cambiarán más con la llegada de la inteligencia artificial?
La forma de impartir clases, la evaluación, el currículo y el rol del docente. Se está trabajando en todos esos frentes.
En primer lugar, está el currículo, que marca la orientación general de la formación. Ahora debemos preguntarnos qué es lo que realmente tiene que aprender el estudiante, qué es lo que hace valiosa a una persona como profesional y, a partir de ello, incorporar las herramientas que están surgiendo para facilitar el ejercicio de cada profesión.
Esto aplica a todas las disciplinas. Lo fundamental es que el estudiante aprenda a seguir formándose por sí mismo, por lo que el currículo debe modificarse para incorporar estos nuevos elementos.
La evaluación también representa un cambio importante. En muchos casos, las evaluaciones estaban basadas en la memorización o en tareas relativamente básicas, y hoy la inteligencia artificial puede resolver con facilidad ese tipo de ejercicios.
Por ello, las evaluaciones deben orientarse hacia problemas reales, situaciones que ocurren fuera del aula y que involucren directamente al estudiante. En ese contexto, la inteligencia artificial ocupa el lugar de una herramienta, mientras que la evaluación se enfoca en la capacidad de aplicar el conocimiento, comunicarse con otras personas e identificar problemas reales que requieran soluciones.
Asimismo, cobra relevancia la colaboración con actores externos a la universidad, como empresas, gremios e instituciones públicas, para desarrollar proyectos conjuntos en los que los estudiantes puedan enfrentar desafíos reales.
Con la llegada de estas herramientas de inteligencia artificial, algunas habilidades quedarán relegadas y otras cobrarán mayor relevancia. ¿Cuáles considera que deben fortalecerse?
Desde el punto de vista del uso de estas herramientas, una herramienta solo es útil en la medida en que sepamos en qué contexto utilizarla y bajo qué circunstancias puede funcionar.
Por ello, los estudiantes aprenden, en primer lugar, lo que generalmente se conoce como prompt engineering, es decir, cómo comunicarse de manera efectiva con estas herramientas. Se trata de una técnica que permite ir modelando el tipo de respuesta que se obtiene hasta refinarla para que se ajuste al problema que se busca resolver.
Sin embargo, eso no es suficiente. También es necesario desarrollar la capacidad de revisar la efectividad de las soluciones que propone la inteligencia artificial y preguntarse si realmente tienen sentido a la luz de los principios fundamentales de la profesión y de los conocimientos que un profesional debe dominar. Ahí, el pensamiento crítico sigue siendo indispensable.
Otro aspecto importante es fomentar la creatividad. Aunque muchas personas piensan que la inteligencia artificial hace todo el trabajo, en realidad buscamos que los estudiantes exploren distintas posibilidades y construyan respuestas más amplias que las generadas por la herramienta. Eso exige más esfuerzo por parte del estudiante, no menos.
Si tuviera que rediseñar el currículo escolar pensando en los próximos diez años, ¿qué competencias incorporaría?
Una de las competencias centrales que incorporaría, y que ya estamos promoviendo, es el Social and Emotional Learning (SEL), o aprendizaje socioemocional.
Es una de las propuestas que tanto la Unesco como diversas instituciones educativas impulsan para fortalecer la dimensión humana y aprovechar mejor la tecnología.
El aprendizaje socioemocional busca que el estudiante se conozca a sí mismo, identifique sus fortalezas y limitaciones, comprenda sus motivaciones e intereses y desarrolle empatía hacia los demás. También pretende fortalecer la comunicación efectiva para resolver problemas de manera colaborativa y formar ciudadanos capaces de actuar en beneficio del bien común.
Considero que ese componente debe incorporarse al currículo. Esto no significa que la tecnología deje de ser importante. Al contrario, seguirá siendo fundamental. Sin embargo, por más tecnología que exista, si no fortalecemos desde edades tempranas el desarrollo de la persona y del ser humano, estaremos construyendo sobre bases débiles.
Imagino a niños que, desde la escuela, profundicen en su desarrollo socioemocional. Ese será un fundamento sólido para, posteriormente o de manera paralela, desarrollar las competencias tecnológicas.
La tecnología hoy está relativamente disponible y los jóvenes ya interactúan con ella, aunque muchas veces no sean conscientes. Cuando buscan una película o utilizan una red social, detrás de esos servicios ya existe inteligencia artificial. Lo importante es que comiencen a comprender cómo funciona y cuál es su papel.
¿Considera que el uso responsable de la inteligencia artificial debería enseñarse desde edades tempranas? Muchas veces su utilización se sanciona en escuelas y universidades. ¿Cómo hacerlo sin sustituir el pensamiento crítico?
Definitivamente. El cambio que debe producirse es, sobre todo, en la mentalidad del docente. Es algo muy similar a lo que ocurrió cuando apareció la calculadora.
En ese momento, las operaciones sencillas seguían resolviéndose manualmente para comprender los principios matemáticos, mientras que la calculadora facilitaba operaciones más complejas. Con la inteligencia artificial ocurre algo parecido.
Desde los primeros años de formación, los niños deben aprender a resolver determinados problemas por sí mismos para comprender los fundamentos. Posteriormente, las herramientas tecnológicas deben incorporarse como un acompañamiento. Ese es el rol principal del docente.
Al mismo tiempo, los estudiantes deben comprender el uso ético de estas herramientas. Una de las primeras preguntas que deberían hacerse es de dónde provienen los datos con los que fue entrenada una inteligencia artificial. ¿Provienen de su comunidad? ¿De otro país? ¿De qué contexto surge esa forma de resolver un problema?
También deben contrastar esas respuestas con la manera en que tradicionalmente se han abordado esos problemas en su propia realidad. Todo ese proceso de reflexión debe formar parte del aprendizaje, tanto para niños como para jóvenes.
El uso ético y responsable de la tecnología puede enseñarse mediante ejemplos cercanos y adecuados a cada edad. Por eso considero que el primer cambio debe darse en la visión del docente. A partir de ahí, los estudiantes podrán aprovechar la inteligencia artificial de una forma realmente efectiva.
¿Cuáles considera que son las principales brechas que limitan la adopción de la inteligencia artificial en la educación guatemalteca?
En primer lugar, existe una brecha económica. Hoy tenemos acceso a modelos gratuitos de uso general, pero no necesariamente a las herramientas más sofisticadas. Esas versiones permiten realizar muchas tareas, pero cuando se busca un mayor nivel de especialización o respuestas más avanzadas, normalmente es necesario invertir recursos.
Por ello, una estrategia razonable consiste en aprovechar inicialmente las herramientas gratuitas para familiarizarse con ellas y, posteriormente, analizar cómo obtener los recursos necesarios para acceder a soluciones más avanzadas.
Sin embargo, considero que la principal brecha no es tecnológica, sino la mentalidad del docente. Los profesores deben explorar por sí mismos las ventajas, limitaciones y costos de estas herramientas para saber cuándo utilizarlas y cuándo es necesario advertir sobre sus riesgos. A ese proceso se le conoce como AI literacy, o alfabetización en inteligencia artificial.
Precisamente, esa alfabetización debe comenzar con los docentes. Solo así podremos aprovechar esta tecnología de forma adecuada. Desde mi perspectiva, esa sigue siendo una de las principales debilidades que enfrenta el país.
¿Qué debería hacer Guatemala para evitar quedarse rezagada frente a otros países que ya están incorporando la inteligencia artificial de manera más integral? ¿Qué papel deberían asumir el Gobierno, las universidades y el sector privado?
Otros países han avanzado con mayor rapidez porque lograron que todos los sectores trabajaran de manera coordinada. Eso es lo que se conoce como una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.
Guatemala todavía no cuenta con una estrategia de ese tipo. El ejemplo más cercano en la región es Costa Rica.
Como país, debemos ponernos de acuerdo sobre hacia dónde queremos avanzar y definir qué recursos destinaremos para la capacitación, la formación docente y el acceso a estas herramientas.
También debemos impulsar espacios de investigación que permitan desarrollar nuestros propios modelos de inteligencia artificial y validarlos para que respondan a las necesidades de la sociedad guatemalteca.
Existen sectores que pueden beneficiarse enormemente de la inteligencia artificial. Uno de ellos es la salud, donde será posible ampliar el acceso a servicios médicos mediante estas herramientas. Lo mismo ocurrirá en sectores como la justicia y muchos otros. Por eso considero que Guatemala necesita desarrollar una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial que promueva herramientas abiertas, verificables y transparentes, de manera que podamos entender cómo llegan a sus conclusiones, corregir posibles errores y preparar mejor al país para aprovechar esta tecnología.
Estoy convencido de que la inteligencia artificial puede contribuir a resolver muchos de nuestros problemas, siempre que esa estrategia nacional tenga como pilares la cooperación entre el Gobierno, la academia y el sector productivo.
Usted menciona la necesidad de una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. ¿Qué elementos considera que debería incluir?
Esa estrategia debería comenzar por definir cuáles son los sectores prioritarios, cómo se asignarán los recursos y de qué manera se capacitará a los distintos actores que participarán en este proceso.
También debe contemplar un aspecto fundamental: los datos. Aunque la inteligencia artificial parece una tecnología capaz de hacer muchas cosas por sí sola, en realidad depende de los datos con los que se alimenta.
En Guatemala, muchas veces esos datos son escasos o no están disponibles para la población. Por ello, la estrategia debería fortalecer la protección de la privacidad, promover la recopilación y organización de más datos, establecer mecanismos para procesarlos adecuadamente y facilitar su utilización mediante herramientas de inteligencia artificial.
La privacidad también debe ocupar un lugar central. Cuando una persona utiliza estas herramientas e introduce información sensible, esa información puede ser utilizada posteriormente de maneras que no siempre son evidentes para el usuario. Todos estos aspectos deberían formar parte de una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.
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