Drama humano: migrantes comienzan a sufrir por el calor y cansancio

Con solo 100 kilómetros recorridos, de unos dos mil 400 que separan a Honduras de la frontera más cercana de EE. UU. con México (McAllen, Texas), los migrantes hondureños que avanzan en caravana han comenzado a padecer los efectos del cansancio y el abrasante sol del oriente guatemalteco.

Un niño de unos 2 años camina descalzo por la Carretera entre Zacapa y Chiquimula. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Un niño de unos 2 años camina descalzo por la Carretera entre Zacapa y Chiquimula. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Los niños lloran, gritan, piden agua, comida… Están en los brazos de sus madres quienes intentan contenerlos mientras les ofrecen agua en bolsa, pan y la promesa incierta de que ya van a llegar a su destino.


El ingreso a Zacapa se convirtió en una improvisada terminal donde cientos de migrantes intentaban abordar cualquier tipo de vehículo. Incluso plataformas de tráileres, camiones de volteo y parrillas de microbuses eran aprovechadas por los viajantes que ya no quería seguir a pie.

Y no era para menos, lo caliente del asfalto, favorecido por una temperatura que a media mañana ya rebasaba los 30 grados centígrados, casi los hacía desfallecer. La lluvia de la noche anterior causaba un efecto de sauna en el que la humedad se respiraba.

Conmovidos por las escenas de mujeres y niños, un grupo de trabajadores del Centro de Salud de Zacapa instaló unas carpas en donde ofrecieron atención médica.

Encargados refirieron que durante la mañana se acercaron decenas de personas que presentaban cuadros de deshidratación; además, atendieron cinco casos que fueron referidos al Hospital de Zacapa, incluidos los de dos mujeres embarazadas.

El médico Alberto Ramírez, jefe del centro de Salud, expuso que el común síntoma que presentan los migrantes es agotamiento. Añadió que desde el martes por la noche cuando comenzó a arribar la caravana, se atendió a un menor con un golpe en un brazo, otro joven que convulsionaba y en horas de la mañana de este miércoles a una embarazada que tenía hemorragia.

Mujeres y niños se ven exhaustos cuando no han cubierto ni siquiera el 10 por ciento del recorrido hasta Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: Sergio Morales)
Una mujer que presentaba síntomas de aborto fue llevada al Hospital Regional de Zacapa. (Foto Prensa Libre: Sergio Morales)

Respecto a este caso, la mujer lloraba, estaba asustada. El médico la atendió y ordenó su traslado a un centro asistencial.

“Es probable que por el extenuante esfuerzo físico haya empezado a sangrar, si tiene hemorragia con dos meses de embarazo es un aborto en curso lo que tiene”, precisó Ramírez. Agregó que en esas condiciones es “imposible” que continúe en la caravana ya que es probable que pierda al bebé.

Preocupan los niños

El médico mostró su preocupación por la gran cantidad de niños, incluso menores de un año, que viajan en la caravana, puesto que en esos casos el 75% de sus cuerpos está compuesto por agua y podría deshidratarse rápidamente. 

“Al aumentar la temperatura y que se eleva el vapor por la lluvia, el calor se acumula y podemos tener temperaturas de hasta 42 grados, eso significa mucho riesgos, y hasta 40 veces más posibilidades de fallecer por deshidratación”, advirtió Ramírez.

Esta mujer logró subirse a un picop en la ruta entre Chiquimula y Zacapa. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Además, expuso que si no beben suficiente agua la deshidratación causará pérdida de potasio y consecuentemente calambres. Aparte de los niños, también preocupan las embarazadas y aquellas personas con padecimientos crónicos como diabetes e hipertensión arterial. 

Agregó que si los migrantes continúan por su camino, luego deberán enfrentar cambios muy bruscos de clima que, sin duda, agravarán su condición.
Julio Guzmán, zacapaneco, indicó que han visto a muchas personas que sufren de cansancio y múltiples ampollas en los pies, por lo cual los pobladores decidieron unirse y brindar ayuda.

“Estamos involucrados iglesias, entidades privadas y varios zacapanecos. Estamos dándole a la gente comida y ropa para que se alivien un poco de su sufrimiento”, explicó Guzmán, quien añadió que el puesto de ayuda se había instalado en el salón social de Zacapa, pero decidieron moverlo a la orilla de la carretera porque sabían que la caravana no se iba a detener.

Guzmán dio a conocer que también hay varios vehículos que ofrecen llevar a los migrantes de regreso a Honduras y varios han decidido retornar.

“Llévate al nene”

Una de las muestras de que los integrantes de la caravana se cansan y que están dispuestos  cualquier cosa, ocurrió en el ingreso a Zacapa cuando una mujer prefirió entregar a su bebé de 1 año y medio a su hermana, quien logró abordar un microbús que les adelantaría en el camino.

La mujer cargaba con su bebé, otro niño de 7 años y una enorme mochila roja. Cuando el microbús se detuvo en aquel lugar, la hermana, María Dayse, logró subirse a la parte delantera, pero ella ya no, fue entonces cuando optó por entregar a su bebé.

“Ahora empezamos a ver que las cosas se complican”, afirmó, mientras intentaba secarse el sudor con una de sus manos. Su hermana también cargaba con otro niño de aproximadamente 3 años, que lloraba insistentemente. No se supo que quería, solo lloraba y lloraba.

Al despedirse, ambas dijeron que habían quedado de juntarse en la capital guatemalteca, pero la madre del niño de 1 año y medio no tenía la menor idea de cómo localizarlos, ya que no cargaba un teléfono para llamarla y están en un país extraño.

Hasta la capital

Los migrantes llegaron hasta la carretera al Atlántico donde la situación se complicó, debido a que en esa ruta los vehículos circulaban a mayor velocidad. Los migrantes pedían “jalón” a cualquier vehículo.

Por la tarde llegaron a Guastatoya, El Progreso, donde otro grupo de pobladores los esperaba con comida, agua, ropa y zapatos.

Algunos, por más exhaustos que se veían aseguraban que llegarían a la capital guatemalteca, y así lo hicieron… En Guastatoya, aunque grupos de la iglesia y la comuna les habían preparado albergues para que pernoctaran, prefirieron marcharse a la capital.

El jueves continuarán su travesía con el objetivo de llegar hasta la frontera con México.

PNC vigila

Durante el recorrido es notorio el acompañamiento que hace la Policía Nacional Civil. Cuando parte de la caravana viajaba de Chiquimula a Zacapa un contingente detuvo a un migrante con la sospecha de que era uno de los líderes.   

De cualquier forma, los migrantes intentan avanzar hacia su destino final. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Arriesgando sus vidas, un grupo de migrantes se sube en una plataforma de un tráiler. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

El resto de migrantes se detuvo y exigían su liberación. Finalmente lo dejaron marchar al constatar que, legalmente, podía continuar con el recorrido.

El migrante se identificó solo como Juan Carlos, no quiso proporcionar su apellido, y aseguró que tiene documentos que garantizan que puede estar en Guatemala, por lo cual está abogando por la protección de los hondureños.

“Yo no tengo nada que ocultar. Yo lo que le digo al pueblo de Guatemala es que aquí no van delincuentes, son personas que han decidido salir de su país por la pobreza y la delincuencia”, explicó momentos después de que fue liberado.

“Me dijeron -los policías- que tengo una orden de arresto, pero de eso no sé nada”, añadió el migrante. Uno de los agentes consultados explicó que, en efecto, detuvieron momentáneamente a Juan Carlos porque sospechaban que era uno de los líderes.

“Si fuera uno de los líderes lo hubiéramos detenido”, indicó uno de los agentes que al preguntarle su nombre dijo que no estaba autorizado para dar declaraciones.

Una mujer le da su bebé a su hermana que logró abordar un microbús en Zacapa. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Hombres se suben a un camión de remolque. (Foto Prensa Libre: Álvaro González)

No se da abasto

En horas de la noche del miércoles, la Casa del Migrantes en la zona 1 no se daba abasto para atender a todos los migrantes hondureños que habían llegado, por lo que estos debieron pernoctar afuera, sobre las banquetas de la 14 avenida, entre la 1era. y 4ta. calle. 

Foto Prensa Libre: Óscar Rivas

Foto Prensa Libre: Óscar Rivas

Foto Prensa Libre: Óscar Rivas

Este niño pernocta descalzo en las afueras de la Casa del Migrante. (Foto: Óscar Rivas)

Primeros afectados

El Hospital General San Juan de Dios informó que atendió al primer migrante hondureño, por una lesión en el pie debido a la larga travesía. 

La Cruz Roja también informó que atendió a una paciente que resultó intoxicada, posiblemente por ingerir comida en mal estado. 

(Foto Prensa Libre: Óscar Rivas)

La Casa del Migrante está abarrotada. (Foto Prensa Libre: Óscar Rivas)

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