De acuerdo con el texto, los policías municipales y estatales deberán revisar la situación migratoria de personas detenidas o arrestadas solo cuando existan “sospechas razonables” de que el individuo pueda ser indocumentado.
“Ese es el corazón de la ley que creemos que después de que sea presentada —a la legislatura de Florida— y aprobada será codiciada por Arizona”, expresó McCollum, que aspira a ser el nuevo gobernador de Florida en las elecciones de noviembre próximo.
McCollum aclaró que el proyecto de ley contiene “provisiones específicas para evitar perfiles raciales y que la Policía vaya a revisar a alguien solo porque parece inmigrante”.
Una “sospecha razonable” puede ser la presentación de documentos, como una licencia de conducir de apariencia falsa o la carencia de papeles de identificación personal en el momento de la detención y arresto, agregó.
La medida legislativa contempla como crimen menor punible con 20 días de cárcel si no se lleva documentos migratorios.
Sentencias severas
A diferencia de la ley de Arizona, la propuesta migratoria de Florida permitirá que los jueces dicten sentencias más duras contra indocumentados encontrados culpables de cometer crímenes y convierte los delitos de tercer grado en delitos de segundo grado, lo que acarrea sentencias más graves.
Además requerirá que los jueces tomen en cuenta la situación migratoria de los arrestados antes de imponer fianzas “porque un ilegal es más propenso a fugarse”, destacó el fiscal.
McCollum, quien dio a conocer el proyecto en la ciudad de Orlando, aseguró que esta ley es “importante y necesaria desde hace tiempo en Florida, que no será un santuario para extranjeros ilegales”.
El proyecto de ley establece que los negocios utilicen el sistema federal de verificación de identidad “E Verify”, y convierte en un crimen la búsqueda de trabajo sin permiso legal.
La norma de inmigración de Arizona, conocida como Ley SB10-70, entró en vigor el 29 de julio último, aunque sin sus secciones más polémicas, después de que la jueza federal Susan Bolton ordenara su bloqueo.
Organizaciones de inmigrantes calculan que unos 11 millones de inmigrantes indocumentados residen en EE. UU., la mayoría de ellos hispanos, que viven en estados del sur como Arizona, Texas, y en menor medida en Florida.