A media mañana llegan los turistas que viajarán por tres o cuatro horas sobre el cauce del río más caudaloso del país, para continuar el recorrido del circuito maya.
Así, entre árboles y lanchas, la comunidad de Bethel encuentra la forma de convivir con la selva y su fauna.
En las últimas semanas, los pobladores de esa región petenera se han entusiasmado al enterarse de que ?al fin? podrían tener energía eléctrica.
Sin embargo, esto podría interrumpir la forma de vida que las comunidades fronterizas con México encontraron en el turismo, debido a un proyecto engavetado años atrás y que el Gobierno actual desempolvó hace algunos meses.
Se trata del complejo hidroeléctrico que incluye la construcción de cuatro centrales hidráulicas a lo largo del río Usumacinta, las cuales generarían alrededor de 2 mil 350 megavatios.
Para su construcción se necesitarían cerca de US$3 mil millones.
Daños irrecuperables
Varias organizaciones ecologistas y de protección ambiental se oponen, porque argumentan que al ejecutarlo desaparecerían la flora y fauna de 100 hectáreas aledañas, por las inundaciones que provocaría la alteración del cauce del río.
Además, quienes habitan a orillas del río tendrían que emigrar.
Según representante de diversas asociaciones, se obstaculizaría la única vía de acceso a sitios arqueológicos mayas de esa región.
Para Marco Antonio Palacios, director ejecutivo del programa de Desarrollo Sostenible de Petén, dirigido por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza, dichas inundaciones son inevitables, puesto que las aguas del río corren ?a flor de tierra?.
?Sólo con dos pequeños embalses que construyeron los mexicanos en el río Grijalva, el cauce ha crecido considerablemente, haciendo que los afluentes, principalmente del río la Pasión, suban cerca de 10 metros?, afirmó Palacios.
En un recorrido efectuado por Prensa Libre, se pudo comprobar que existen lechos de ríos que desembocan en el Usumacinta durante el invierno, que casi llegan a los caminos que conducen a comunidades como Bethel.
Según Palacios, ?la construcción de plantas a filo de agua reduciría el riesgo?, pero no descarta que ?aún así, haya inundaciones?.
Opiniones contrarias
Lo que para unos puede ser catastrófico, a otros les parece beneficioso. Alfaro López Castellanos, vecino de Flores, considera que construir un proyecto de esa magnitud sería ?muy positivo? para Petén si se hace de forma regulada.
Aseguró: ?El beneficio sería económico e industrial. ?Según tenemos entendido, el proyecto es diferente a la propuesta que se hizo hace años, debido a que se contempla la construcción de hidroeléctricas pequeñas?, comentó.
A su juicio, el complejo solucionaría el problema de electricidad que actualmente afrontan, pues, según autoridades del sector eléctrico, Petén recibe energía de un proyecto independiente del Sistema Nacional Interconectado, SIN, lo que no permite el incremento acelerado de usuarios.
?Actualmente, por lo menos tenemos cuatro apagones diarios?, agregó.
Al igual que López Castellanos, otros peteneros opinan que el plan debe ejecutarse pronto.
Inician trámites
El Instituto Nacional de Electrificación, INDE, confirmó que discuten un convenio con la Comisión Federal de Electricidad de México, para efectuar estudios de prefactibilidad de construcción de centrales a filo de agua.
?Pensamos construir un nuevo tipo de hidroeléctricas que no necesita embalse, por lo que se descarta que haya inundaciones?, afirmaron.
Fuentes cercanas al Ministerio de Energía y Minas informaron que las cartas de entendimiento entre las instituciones de los dos países ya fueron intercambiadas.
Según funcionarios guatemaltecos, los estudios tardarán al menos seis años. Sin embargo, los trámites administrativos evidencian que urge desarrollar el proyecto.
Próspero Reyes, coordinador de la comunidad de Bethel, indicó que ya han llegado varios técnicos al área para hacer el estudio.
Este fue presentado semanas atrás a los alcaldes de la región, quienes se reunieron la semana pasada para analizarlo.
Próspero Reyes, vecino de la comunidad de Bethel
?Ya nos hablaron sobre la construcción de las hidroeléctricas en el río Usumacinta. Nos interesó mucho, porque se abre la posibilidad de que México nos dé energía eléctrica?.
Marco Antonio Palacios, Programa
de Desarrollo Sostenible de Petén
?Ese proyecto fue olvidado hace años por las pérdidas histórico-culturales y naturales, debido a que se inundaría casi la tercera parte de Petén. Creemos que de cualquier forma causaría los mismos estragos que se preveían?.
Testimonio: Sobrevivieron en la selva
Durante el período de gobierno de Julio César Méndez Montenegro fue colonizada el área del departamento de Petén que bordea el Usumacinta, para evitar que se desarrollara el complejo hidroeléctrico en ese río.
En ese entonces llegaron 20 familias, y posteriormente se agregaron 15 más.
Entre las familias que llegaron a poblar esa región fronteriza estaba la de Próspero Reyes, quien ha vivido en la comunidad de Bethel por más de 34 años. ?Sobrevivir en la selva fue una experiencia inolvidable. Con el tiempo, uno aprende y se acostumbra?.
Reyes cuenta que cuando él llegó, la espesura de la selva maya cubría las montañas peteneras, por lo que algunas familias se fueron a vivir a Santa Elena. ?Lo malo es que Méndez Montenegro y el resto de gobiernos se olvidaron de nosotros?, lamentó.
La única que les ?dio una mano? fue Claudia Arenas, cuando se desempeñó como directora del Instituto Guatemalteco de Turismo, porque colaboró con la comunidad de Bethel al entregarles Q150 mil que fueron utilizados para la construcción de cabañas o búngalos en los que ahora dan alojamiento a los turistas que visitan la región.
?Ella nos introdujo en el negocio del turismo; desde entonces atendemos un bonito número de turistas al año, que se aventuran en el circuito maya?, dijo.
“En esa época -continuó- no sabíamos nada sobre turismo, pero teníamos muchas ganas de aprender, y así lo hicimos”.
Podrían necesitar embalse
Especialistas en construcción de hidroeléctricas opinaron que las centrales a filo de agua también necesitan de embalse, aunque sea pequeño.
Según explicaron, una hidroeléctrica de ese tipo debe contar con un embalse con determinada profundidad para almacenar agua.
En ese caso, el río debe tener pendientes o caídas de agua iguales o mayores a 40 metros.
?Lo anterior, con el objetivo de que el flujo de agua alcance velocidades suficientes para accionar las turbinas del generador. Sólo así podría descartarse el embalse?, dijeron.
Bibliografía consultada señala que las centrales a filo de agua no cuentan con reservas de agua, y el caudal cambia de acuerdo con las estaciones del año.
En época lluviosa, esas centrales desarrollan su potencia máxima y liberan el excedente de agua. Según el documento, en época seca, la potencia disminuye en función del caudal.
¿Será suficiente?
Según lancheros, el Usumacinta tiene una profundidad aproximada de 30 metros, dependiendo de la intensidad del invierno.
La corriente por lo general es muy tranquila; sólo en tramos pequeños ?el río se hace bravo?, refieren habitantes del lugar.