Sucesos
No participaba en la discusión de tránsito, pero terminó muerto: la tragedia de un gerente bancario en la zona 4
Una discusión de tránsito, un conductor armado y un peatón ajeno al conflicto. Esa combinación terminó con la vida de un gerente bancario, quien recibió dos disparos mientras caminaba por la zona 4 capitalina.
En la 7a. avenida y vía 1 de la zona 4 capitalina, un gerente del Crédito Hipotecario Nacional murió alcanzado por dos disparos durante un altercado de tránsito entre un automovilista y un motorista. (Foto Prensa Libre: Byron Baiza)
Quizá Víctor Manuel Segundo Mazariegos Diaz nunca imaginó que caminar por la 7a. avenida y vía 1, zona 4 de la capital, terminaría costándole la vida. El gerente de medios de pago del Crédito Hipotecario Nacional (CHN), de 42 años, murió este miércoles 14 de octubre, alcanzado por disparos que, según el informe de la Policía Nacional Civil (PNC), iban dirigidos contra un motorista tras una discusión de tránsito.
Mazariegos Diaz no participaba en el altercado. Era un peatón que caminaba por el lugar cuando una disputa entre dos conductores terminó en un ataque armado. Dos balas lo alcanzaron por la espalda y le causaron heridas que le provocaron la muerte.
La tragedia pone de manifiesto cómo un episodio de violencia en el tránsito puede tener consecuencias mortales, incluso para quienes son ajenos a la confrontación. En este caso, un hombre perdió la vida mientras los dos involucrados en la discusión continuaron su marcha.
Una discusión de tránsito que terminó en tragedia
De acuerdo con el informe preliminar de la Comisaría 11 de la PNC, testigos observaron que el conductor de un automóvil blanco discutía con un motorista, posiblemente por asuntos relacionados con la circulación vehicular.
En medio del altercado, el automovilista sacó un arma de fuego y disparó contra el motorista. Sin embargo, los proyectiles alcanzaron a Mazariegos Diaz, quien caminaba por el sector.
Después de los disparos, tanto el conductor del automóvil como el motorista continuaron su marcha con rumbo desconocido. Ninguno permaneció en el lugar, de acuerdo con la versión preliminar de la Policía.
Las unidades policiales fueron alertadas para localizar a los involucrados, pero la búsqueda no tuvo resultados positivos.
Los Bomberos Municipales acudieron a la emergencia e intentaron salvarle la vida al gerente bancario. Los técnicos en urgencias médicas practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, utilizaron un monitor cardíaco y administraron medicamentos por vía intravenosa.
Pese a los esfuerzos de los socorristas, Mazariegos Diaz murió en el lugar.
La ira al volante y sus consecuencias
La muerte del gerente bancario vuelve a poner sobre la mesa un problema que trasciende los congestionamientos y los retrasos cotidianos: la agresividad de algunos conductores y las consecuencias que puede tener una reacción violenta en la vía pública.
Las discusiones por maniobras imprudentes, cambios de carril, giros inesperados o la negativa a ceder el paso pueden convertirse en confrontaciones. Cuando la ira se impone sobre el autocontrol, las consecuencias pueden afectar no solo a quienes discuten, sino también a peatones y otros usuarios de la vía, según expertos.
En una entrevista anterior, Amílcar Montejo, director de Comunicación de Emetra, explicó que en la capital se registraban entre tres y cinco incidentes mensuales relacionados con confrontaciones entre usuarios de las vías.
“Hemos intervenido y somos mediadores para evitar violencia”, señaló Montejo.
El funcionario relató que las autoridades de tránsito han tenido que intervenir en casos de agresiones, amenazas con armas de fuego, armas blancas y objetos de madera o metal.
“Esto tiene que ver con usuarios que hacen giros violentos, que no hacen la fila y se meten abruptamente o de conductores que meten sus vehículos a pasos peatonales y de ciclovías”, comentó en aquella ocasión.
También advirtió que algunos conductores llegan a amenazar a los socorristas que atienden emergencias.
“La mayoría se levanta tarde y quieren llegar temprano”, agregó.
Montejo relacionó esas conductas con problemas de salud mental y con la falta de respeto a las normas de tránsito.
Según explicó entonces, quienes protagonizan estos incidentes pueden enfrentar multas de entre Q500 y Q5 mil, dependiendo de la infracción.
¿Qué ocurre en la mente de un conductor cuando pierde el control?
El congestionamiento vehicular no solo representa una pérdida de tiempo. La exposición constante al ruido, las largas esperas, el cansancio y la frustración puede provocar respuestas emocionales y fisiológicas que afectan el comportamiento de las personas.
Enrique Mendoza Gaitán, director del Centro de Atención Integral de Salud Mental del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), explicó en una entrevista anterior que las condiciones estresantes pueden alterar procesos químicos relacionados con las emociones.
“Los riesgos de padecer ataques de ansiedad o cuadros psicóticos también existen, porque la dopamina, implicada en los procesos de agresividad, violencia y psicosis, se incrementa”, explicó el especialista.
La dopamina es un neurotransmisor que participa en distintos procesos cerebrales, entre ellos los relacionados con la motivación y las respuestas emocionales.
Sin embargo, la presencia de estrés o alteraciones emocionales no significa necesariamente que una persona vaya a actuar con violencia. Tampoco permite atribuir un trastorno psicológico a un conductor por su comportamiento en un incidente aislado.
El psicólogo Marvin Poc también ha advertido sobre las consecuencias físicas de la sobrecarga emocional que experimentan algunos automovilistas, entre ellas el aumento de la presión arterial, el cansancio acumulado y las dificultades para descansar.
“Ante la percepción de pérdida de tiempo y vencidos por el cansancio, emociones como la ira pueden intensificarse. Esto puede derivar en conductas peligrosas entre conductores, y también puede producir accidentes viales”, explicó Poc en una entrevista anterior.
Estas reacciones pueden contribuir a que una discusión cotidiana se agrave, especialmente cuando alguno de los involucrados responde de manera impulsiva.
El automóvil como espacio para descargar frustraciones
La psicóloga clínica Mónica Mayorga explicó, también en una entrevista anterior, que el enojo de los conductores no siempre tiene su origen exclusivamente en las condiciones del tránsito.
“Muchas veces no es solo el tránsito lento lo que enoja, sino todo lo que la persona ya trae consigo. El carro se vuelve un espacio donde la gente siente que puede desahogarse, aunque no sea la mejor forma”.
Desde esta perspectiva, las tensiones personales, las preocupaciones laborales y el cansancio pueden acumularse hasta encontrar una forma de expresión durante los desplazamientos cotidianos.
El automóvil puede convertirse en un espacio en el que algunos conductores manifiestan frustraciones mediante gritos, insultos, amenazas o agresiones.
“Si esto sucede con frecuencia y afecta la forma en que nos relacionamos con los demás, es una señal clara de que se necesita trabajar en el manejo de la ira”, advirtió Mayorga.
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