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Tres siglos y medio de devoción al Santo Hermano Pedro

El 25 de abril de 1667 fallecía en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el Hermano Pedro de San José Bethancourt, reconocido como Santo en vida por sus numerosas obras de caridad. 

Escultura del Hermano Pedro ubicada antes de entrar a su sepulcro en Antigua. (Foto Prensa Libre: Nestor Galicia)

Escultura del Hermano Pedro ubicada antes de entrar a su sepulcro en Antigua. (Foto Prensa Libre: Nestor Galicia)

Debido a que el 25 de abril la liturgia católica celebra a San Marcos Evangelista, el Vaticano fijó el 24 de abril como su fiesta oficial. 


Prensa Libre registró en sus páginas las diferentes etapas del proceso de beatificación y canonización del Hermano Pedro, quien vivió en el país en el siglo XVII. 

Vida

Pedro de Bethancourt nació el 21 de marzo de 1626 en el seno de una familia humilde pero de raíces nobles, originaria de la Isla de Tenerife, archipiélago de las Islas Canarias, España. De niño fue tranquilo, se dedicaba al pastoreo de ovejas a los pies del volcán Teide.

A los 23 años quiso embarcarse en una travesía hacia tierras americanas. Llega a la capital del Reino de Guatemala el 18 de febrero de 1651. Al llegar viste el hábito de Terciario Franciscano y dedica la mayor parte de su vida al cuidado de los enfermos y desamparados de Santiago de Guatemala.

Innumerables obras deja este buen hombre en tierras guatemaltecas, tales como ser el primer alfabetizador de Guatemala, la construcción de un hospital para convalecientes, la introducción de las tradicionales posadas, los nacimientos y la construcción del Calvario de Antigua, el convento de Nuestra Señora de Belén y la Orden Bethlemita en sus ramas masculina y femenina, siendo la primera orden religiosa fundada en América.

Muere un 25 de abril de 1667. Tradicionalmente la Iglesia Católica celebra la festividad de sus santos en la fecha de su muerte, pero en el caso del Hermano Pedro su fiesta se celebra cada 24 de abril, ya que el día 25 se dedica al apóstol San Marcos.

Causa de Santidad

Pocos años después de su muerte en Santiago de Guatemala, se hablaba de la obra y se le atribuían milagros a su intercesión. El proceso inició en 1698, declarándolo hasta 1771 venerable.

La supresión de la Orden de Frailes Bethlemitas en el siglo XIX y el paso del tiempo deja suspendido el proceso de beatificación que es retomado en los años 1960 por los frailes franciscanos de Antigua Guatemala, principalmente por fray Miguel Murcia Muñoz y el Lic. José García Bauer.

Se realizan congresos, velaciones y rogativas para pedir la pronta beatificación del Hermano Pedro a los papas Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, quienes conocieron el proceso canónico. Finalmente, Juan Pablo II aprueba el proceso de beatificación y fija el 22 de junio de 1980 para la ceremonia en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

La beatificación

La crónica periodística del día siguiente 23 señalaba el júbilo y fervor en todo el país alrededor de la figura del Hermano Pedro, quien fue declarado beato a las 5 de la mañana, hora de Guatemala, en Roma por el Papa Juan Pablo II.

Con una verdadera manifestación de fe, amor y fervor religioso expresado jubilosamente en todo el país con cohetillos, bombas pirotécnicas y el incesante tañer de las campanas, la grey católica celebró la beatificación del venerable Hermano Pedro de San José de Bethancourt.

Cerca de una hora, y en todos los sectores de la capital, se escuchó el detonar de cohetillos, a los cuales se sumó el ulular de sirenas de las instituciones de servicio público. Jóvenes y adultos, niños y mujeres, se unían en un abrazo común.

Eran cuadros de indescriptible emotividad. Algunos vecinos coincidieron en señalar que ni en festividades navideñas o de Año Nuevo se había apreciado aspecto semejante. La ceremonia de beatificación fue transmitida en directo por la televisión local y algunas estaciones radiales.

Antigua desbordada

En Antigua Guatemala, epicentro de las celebraciones, se celebró una misa pontifical en la iglesia de San Francisco el Grande, donde reposan los restos del Hermano Pedro; sin embargo, la ciudad colapsó por el número de visitantes y peregrinos que, de acuerdo a la nota, superaban lo que se observaba normalmente en Semana Santa.

Al finalizar la misa se realizó una solemne y multitudinaria procesión con la imagen del nuevo beato en la que participaron hermandades y cofradías de todo el país, y la cual recorrió 84 cuadras de la ciudad colonial.

Canonización

El proceso de santificación del Hermano Pedro concluyó el 30 de julio del 2002, cuando el Papa Juan Pablo II declaró santo al Hermano Pedro, ante casi un millón de personas, en el Hipódromo del Sur, en la capital.

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