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La fiesta de Corpus Christi, una tradición antiquísima

Los católicos celebran la fiesta del Corpus Christi nueve semanas después del Jueves Santo. En muchas partes de Guatemala aún se mantiene la añeja costumbre de celebrarla jueves. 

Sacerdote coloca la custodia con el Santísimo en un altar en la Plaza de la Constitución. (Foto: Hemeroteca PL)

Sacerdote coloca la custodia con el Santísimo en un altar en la Plaza de la Constitución. (Foto: Hemeroteca PL)

La fiesta del Corpus Christi tiene su origen en En Bolsena, Italia, cuando un sacerdote llamado Pedro de Praga, celebraba misa en la Cripta de Santa Catalina, cuando al partir la hostia cayeron de ella 83 gotas de sangre sobre el lino del altar.

El milagro fue conocido en todo el mundo cristiano y el corporal fue guardado en la Basílica de Viterbo. Entonces una monja humilde llamad Juliana, priora de Monte Cornillón, y otras autoridades de la Iglesia inició gestiones ante el Papa Urbano IV, para proclamar una fiesta en honor al Cuerpo de Cristo, la cual no se podía celebrar debidamente el jueves santo, día de la última cena. 

El Papa accedió en 1264, emitiendo una bula para instituir la fiesta el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad. Luego los Papas Juan XXII y Clemente V le dieron más solemnidad, disponiendo la realización de una procesión de Corpus Christi, exponiendo la hostia consagrada, tal y como hoy la conocemos. 

Luego en el Concilio de Trento, ante la expansión de las iglesias protestantes, la Iglesia Católica ratificó y dió mayor importancia al misterio de la Sagrada Eucaristía, como transmutación del cuerpo de Jesucristo en los fieles que comulgan. 

En Barcelona, España, se tiene noticias que el Corpus, se celebra desde 1320. En otras ciudades españolas se celebra con bailes como el de “Los Seises”, en el que participan niños. Hace siglos se cree que eran enanos que cantaban y danzaban en la festividad. En el desfile también se presentan muñecos y cabezudos gigantes, práctica que según la tradición muestra al pueblo sencillo y la sumisión de todos los seres humanos, ante la Eucaristía.

Tradición guatemalteca

Con la llegada de los españoles al territorio americano, las fiestas religiosas católicas fueron evolucionando fusionándose con las costumbres prehispánicas y tomando las coloridas características que las identifican hoy. 

En Guatemala, el Corpus, se celebra con esplendor en todo el país. Adquiere magnitudes extraordinarias, por ejemplo, en San Pablo Rabinal, Baja Verapaz, es acompañado por las 12 cofradías de lugar y 12 grupos de bailadores integrados por escolares, que muestran diferentes danzas tradicionales.

También en San Francisco Tecpán, Chimaltenango, la actividad del pueblo se interrumpe por varias horas. En Panajachel, Sololá, acompañan la procesión varios grupos de danzas tradicionales. En algunas localidades de Sacatepéquez, como Antigua Guatemala, Ciudad Vieja y San Antonio Aguas Calientes, la Sagrada Hostia es colocada en “custodias” antiguas de plata o revestidas en oro, y la festividad es enmarcada por calles, iglesias y edificios coloniales.

Pero si una localidad es famosa por esta fiesta es San Bernardino Patzún, Chimaltenango,  localidad maya kaqchikel, situada a 84 kilómetros de la ciudad capital. La actividad popular del festejo es una procesión cuyo recorrido es de unos tres kilómetros y se prolonga por casi tres horas, acompañada por centenares de devotos, y admirada por miles de visitantes nacionales y extranjeros.

La fiesta se celebra el Jueves de Corpus, como lo dicta la iglesia católica, y también el domingo más próximo, fiesta conocida como La Octava, antigua tradición litúrgica con la que culminaban todas las fiestas de precepto o las majestuosas fiestas patronales.

Tanto el jueves como el domingo, las calles de Patzún son cubiertas por alfombras elaboradas con serrín de colores, flores, frutas, hoja de pino y otros materiales. También a cada 10 ó 20 metros hay arcos adornados con hoja de pacaya, una palma traída de las montañas próximas a la población.

A las 11 de la mañana, después de la misa de la festividad, el sacerdote toma entre sus manos la custodia con la hostia consagrada e inicia la procesión, acompañado de las 10 cofradías del lugar. Las bombas pirotécnicas, el olor a incienso, cantos religiosos y la música de una banda sinfónica, anuncian el paso del desfile.

En la ciudad de Guatemala, el más tradicional es el de la Catedral Metropolitana, que aún se realiza el jueves de corpus, aunque de manera modesta con un recorrido alrededor de la Plaza Mayor de la Constitución. En el atrio catedralicio, parejas de enamorados acostumbran intercambiar y regalar figuritas de palomas y micos (monos), ensartados en una apetitosa manzana, pera o membrillo. 

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