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<em>Happy Birthday, Mr. President!</em>

La noche del 19 de mayo de 1962, la sensual actriz Marilyn Monroe estremeció a los norteamericanos y en especial al Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy con una delirante presentación.

Marilyn Monroe conquistó el corazón de John F. Kennedy. (Foto: Hemeroteca PL)

Marilyn Monroe conquistó el corazón de John F. Kennedy. (Foto: Hemeroteca PL)

Enfundada en un estrecho vestido largo de color plateado, que permitía adivinar los encantos de su cuerpo, Marilyn Monroe culminó su show mirando sugestivamente a Kennedy mientras le cantaba Happy Birthday, Mr. President.

La presentación se transmitió a todo el país ya que se trataba de una convención del Partido Demócrata desde el Madison Square Garden, de Nueva York. 

En ese momento, a nadie le pareció sospechosa la ternura de Marilyn que tenía el aspecto de una declaración pública de amor. Sin embargo ese gesto adquiriría más atención, tiempo después del asesinato de Kennedy, cuando se comenzaban a publicar las aventuras extra conyugales que mantuvo con JFK mientras ocupaba la Casa Blanca. 

Pero en mayo de 1962, sólo un reducido grupo de hombres de confianza de la Casa Blanca conocía el romance de John Kennedy con Marilyn Monroe. Uno de esos hombres era Cecil Stoughton, un fotógrafo del ejército destacado en la Casa Blanca.

Esa noche, después de la convención en el Madison Square Garden, Stoughton acompañó a Kennedy a una discreta velada ofrecida por el presidente de United Artists, Arthur Krim, reservada a un restringido grupo de invitados.

 

La presentación de Marilyn Monroe cantándole Feliz Cumpleaños al Presidente John F. Kennedy el 19 de mayo de 1962. (Video: tomado de Youtube)

Un affaire

Durante años, la prensa y los historiadores tropezaron con un pertinaz complot de silencio cada vez que intentaron investigar las relaciones que mantenían los hermanos John y Robert Kennedy con la actriz más codiciada de Hollywood.

Ese enigma también desveló durante mucho tiempo al escritor Norman Miler, autor de una biografía novelada sobre Marilyn y sobresaltó a los periodistas intrigados por el extraño suicidio de la actriz. Ese misterio incluso inspiró un filme (una mezcla de ficción y documental) que pretendía probar que la rubia fue asesinada por el Buró Oficial de Investigación, FBI para impedir un chantaje de la mafia contra Robert Kennedy, en ese entonces Secretario de Justicia, y evitar un escándalo que podría salpicar inclusive al Presidente Kennedy. 

La acumulación de indicios, confidencias y pruebas reunidas por esos investigadores no deja dudas sobre la existencia de la fugaz relación que mantuvo John con Marilyn Monroe. 

Pero el testimonio más concluyente es, sin duda, la confesión de la actriz que recoge el escritor Guus Luitjers en su libro Marilyn, un sueño sin fin, publicado en 1985. 

En ese documento, que contiene una serie de declaraciones, páginas de su diario íntimo y grabaciones inéditas de la actriz, Marilyn reconoce que tuvo una aventura con John F. Kennedy. 

Seducción

Como ocurrió con tanta frecuencia en su vida, Marilyn era particularmente vulnerable al lujo, el dinero, el prestigio y el poder. Acaso por este motivo – porque le excitaba la idea de seducir al Presidente de los Estados Unidos – no opuso ninguna resistencia cuando Kennedy apeló a un método extremadamente directo para comunicarle sus intenciones.

“Durante una cena -asegura Marilyn-, John puso su mano debajo de mi falda hasta que descrubrió lo que quería saber: yo no llevaba ropa íntima. Según creo, él nunca hizo esto con Jackie (Jacqueline Kennedy)”. 

Cuando se dejó seducir por el Presidente, Marilyn era plenamente consciente de las dificultades que atravesaba el matrimonio de Kennedy con Jacqueline. 

“Tengo lástima por ella. 'Qué aburrimiento debe ser un matrimonio donde ninguno siente placer!, John no la quería. Y ella, probablemente, encontraba cierta felicidad en ser la esposa del Presidente”, confesó.

Este descubrimiento, en realidad, no constituía una novedad para el círculo de colaboradores íntimos de Kennedy, que conocían su virtual separación de Jackie. 

Conveniencia

La biografía novelada de Jacqueline Kennedy, titulada La Viuda, el escritor Pierre Rey asegura que el casamiento de Kennedy fue un matrimonio de conveniencia que satisfacía las ambiciones diferentes de ambos. 

Para el joven senador, su boda era un paso en su carrera política. Para Jackie, fue un trampolín social para ingresar en la aristocracia, señala el libro. Como parte de ese acuerdo, ambos se reservaron el derecho de tener aventuras y romances clandestinos, pero a condición de mantener una escrupulosa discreción.

Obsesión sexual

Desde la época en que recorría el país en campaña electoral, y tenía una aventura diferente en cada ciudad, John Kennedy se forjó una reputación de gran seductor. Pero, en verdad, no era un conquistador, en el sentido riguroso del término, sino más bien un obseso sexual.

Apasionado por la política, sólo pensaba en las mujeres cuando se sentía desbordado por las tensiones de la campaña.

“Podía hacer el amor tres o cuatro veces por día, pero nunca demoraba más de cinco minutos. Luego, como si nada hubiera pasado, volvía a ocuparse de la actividad política”, reconoció años después Ralph Dungan, que fue uno de los organizadores de la campaña.

El legendario apetito sexual de Kennedy quedó documentado en pequeñas notas que enviaba a sus colaboradores en 1960, en una época en que una afonía lo obligó a comunicarse por escrito con sus principales colaboradores. 

“Hoy me acosté con la rubia”, decía una de las notas publicadas en los años 80 por The Washington Post

Kennedy tenía temor de que su adversario Richard Nixon, utilizara los affairs en su contra en una campaña de desprestigio en vísperas de la elección. “Yo supongo que tratarán de golpearme con algo e eso antes de que terminemos”, escribió Kennedy. A pesar de que Nixon conocía muy bien esa obsesión de Kennedy se mantuvo al margen de ese tema. 

“Si gano la elección, terminarán mis días de correrías”, escribió Kennedy en otra nota. Pero ese pronóstico tampoco se cumplió. 

Ese mismo año 1962, concretamente el 5 de agosto, Marilyn murió por una sobredosis de barbitúricos, según la versión oficial. Sin embargo, se han tejido numerosas teorías de conspiración acerca de este hecho, en los que se involucra, la Casa Blanca, el FBI y hasta el mismo Kennedy, constituyendo uno de los grandes misterios del siglo. 

De lo único que se tiene certeza es que la musa del cine, flechó el corazón del Presidente de los Estados Unidos aquel 19 de mayo. 

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