Internacional

Francisco pide al Congreso “no dar la espalda a los migrantes”

El papa Francisco pidió hoy en el Congreso de Estados Unidos “no dar nunca la espalda a los vecinos”, en alusión a los millones de inmigrantes cuyos derechos -dijo- “no siempre fueron respetados”.

Papa Francisco habla frente a los congresistas en un histórico discurso. (Foto Prensa Libre: AP)

Papa Francisco habla frente a los congresistas en un histórico discurso. (Foto Prensa Libre: AP)

“Les hablo como hijo de inmigrantes” , recordó el pontífice, quien aludió a los extranjeros que en tiempos pasados, “bastantes convulsos y sangrientos”, llegaron a lo que hoy es Estados Unidos, pero afirmó: “es difícil enjuiciar el pasado con los criterios del presente”.
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En el primer discurso de un pontífice ante las cámaras, aludió tanto a la crisis de migrantes en Europa como a la inmigración latinoamericana a Estados Unidos y pidió a los legisladores que “respondan de una manera siempre humanitaria, justa y fraternal”.

“Que no nos atemoricen los números, antes bien, veámoslos —a los migrantes— como personas, miremos sus caras y escuchemos sus historias, tratando de responder lo mejor que podamos a su situación”, dijo Francisco.

Francisco, hijo de inmigrantes italianos a la Argentina, recordó que Estados Unidos fue fundado por inmigrantes, que muchos de los legisladores son hijos de extranjeros y que las nuevas generaciones no deben “volver la espalda a nuestros vecinos”.  “Tratemos a otros con la misma pasión y compasión con las que queremos ser tratados”, dijo, y recibió una ovación.

El recinto estuvo matestado por jueces de la Corte Suprema, secretarios del gabinete y legisladores de ambos partidos, que suspendieron sus riñas para ovacionarlo de pie.

Francisco recorrió el pasillo central lentamente, mientras los legisladores aplaudían y algunos inclinaban la cabeza al verlo pasar.

El discurso del jueves fue el evento más reciente de la visita papal de tres días a Washington, la primera de sus tres escalas en el país.

Al presentarse en el Capitolio como “hijo de este gran continente”, el papa argentino leyó su discurso lentamente en inglés desde el mismo estrado donde los presidentes pronuncian sus discursos anuales del Estado de la Unión.

Detrás de él se encontraban el vicepresidente Joe Biden y el presidente de la cámara John Boehner, primero y segundo respectivamente en la línea de sucesión presidencial y católicos ambos.

Legisladores de todas las tendencia políticas y confesiones religiosas lo recibieron con entusiasmo. Pero Francisco habló ante un Congreso que está empantanado en el tema de la inmigración, cuando más de 11 millones de personas viven en el país sin autorización y algunos legisladores rechazan el plan del gobierno de recibir a refugiados del Medio Oriente que están inundando Europa.

El Pontífice abogó por la abolición de la pena de muerte y se pronunció contra todos los fundamentalismos, aunque exhortó a ser cuidadosos al combatirlo.

“Se requiere un delicado equilibrio para combatir la violencia perpetrada en nombre de una religión, una ideología o un sistema económico, y a la vez salvaguardar la libertad religiosa, la libertad intelectual y las libertades individuales”, dijo Francisco.

Francisco evitó entrar en esas controversias, y apenas aludió al pasar a la oposición de la Iglesia al aborto, al mencionar “nuestra responsabilidad de proteger y defender la vida humana en cada etapa de su desarrollo”.


Pena de muerte

El papa Francisco también abogó en el Congreso de Estados Unidos por la “abolición mundial de la pena de muerte”  porque “una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación”.

“Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad solo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito”, añadió.

El Pontífice recordó en el contexto de su petición para acabar en el mundo con la pena capital que “el parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros”.

“La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo”, agregó Jorge Mario Bergoglio en relación con la pena de muerte, que sigue vigente en Estados Unidos.

El Papa pronunció un discurso en el que utilizó como referencias cuatro personalidades de la historia estadounidense que han hecho de Estados Unidos “la nación de los sueños”; el expresidente Abraham Lincoln, el Premio Nobel de la paz Martin Luther King, la fundadora del Movimiento de Trabajadores Católicos, Dorothy Day, y el monje cisterciense Thomas Merton.

Extremismo religioso

El Papa, además, advirtió durante su discurso de que “ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico”.

“Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar”, agregó.

El Papa afirmó en su intervención que “el mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión”.

“El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos”, dijo el jerarca católico.

“Sabemos que en el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar”, añadió el primer Papa latinoamericano.

Cambio climático

El papa Francisco lanzó este jueves ante el Congreso estadounidense un dramático llamado a adoptar “acciones valientes”  y desarrollar estrategias para enfrentar los efectos del cambio climático, asunto de una encíclica que publicó este año.

“Estoy convencido de que podemos marcar la diferencia y no tengo alguna duda de que los Estados Unidos y este Congreso están llamados a tener un papel importante”, expresó el pontífice, quien se refirió a la necesidad de implementar lo que denominó una “cultura del cuidado”.

Aboga por indigentes

Después de visitar el Congreso, el papa Francisco llegó a un centro caritativo donde se encontró con varios personas sin hogar a las que dijo que no hay “ningún tipo de justificación social, moral o del tipo que fuese”  para aceptar su situación.

“Son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros, está viviéndolas a nuestro lado. No nos deja solos”, les explicó.

Y dijo que su situación le recordaba la de la vida de san José cuando la Biblia indica que, en Belén, no encontró alojamiento para él y María, que dio a luz a su hijo “y lo acostó en un establo”.

Jorge Mario Bergoglio aludió a que José se preguntaba por qué no había alojamiento para ellos y que sus preguntas “siguen presentes hoy, acompañando a todos los que a lo largo de la historia han vivido y están sin un hogar”.

“Ante situaciones injustas, dolorosas, la fe nos aporta esa luz que disipa la oscuridad. Al igual que a José, la fe nos abre a la presencia silenciosa de Dios en toda vida, en toda persona, en toda situación. Él está presente en cada uno de ustedes, en cada uno de nosotros”.

El centro para sintecho, unos doscientos de los cuales asistieron al encuentro con el papa, está vinculado a la parroquia de San Patricio, históricamente, la primera de Washington  (1794) .

Fue fundada para servicio pastoral a los irlandeses que trabajaban en la construcción de la Casa Blanca y desde 2001 se conoce como el centro James Cardinal Hickey para prestar asistencia sanitaria de indigentes e inmigrantes.

Fue creado en memoria del cardenal James Hickey, que eligió pasar sus últimos años en una casa de ancianos desahuciados.

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