CATALEJO – Educación vista

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DEL LICENCIADO Eduardo Morel Barrios López, exalumno de mis clases de periodismo, recibí un comentario sobre un Catalejo titulado Sin Educación no hay Desarrollo. El remitente egresó del Instituto Normal Mixto de Occidente, de San Marcos, fue profesor de enseñanza media y presidente de la Asociación de Educadores de Enseñanza Media, y esto lo hace un conocedor del tema. Publico hoy un resumen de su carta, con sus comentarios a mi juicio más significativos. Comparte un criterio mío: algunos países, luego de haber sufrido un atraso económico y se les hizo un milagro en ese campo, realmente fue un milagro educativo porque la clave fue la educación, en todos sus niveles: primario, secundario y universitario. Ejemplos: Taiwán, Japón y Corea. DICE: LA EDUCACIÓN es la base fundamental para que una sociedad se desarrolle. Es el pilar. No hay potencia económica, tecnológica o política que no se fundamente en este renglón. El círculo vicioso (de Guatemala) se debe a que las generaciones de los institutos que formaban verdaderos maestros, se cayeron. Estos maestros emularon a los catedráticos que tuvimos y que fueron producto de la Revolución de 1944. Tuve el privilegio de formarme bajo esos aleros. Mis profesores fueron esos mentores tildados hasta de “comunistas”, porque así calificaban a quien exigía calidad en el estudio. Hubo maestros malos o inconscientes, pero fueron contados. En cualquier lugar donde estuve, siempre fui luchador por la buena educación de mi gente. ADMIRABA A LOS BUENOS maestros que poco a poco iban desapareciendo. A partir de la década del 80, comenzaron a surgir, con raras excepciones, “maestros” sólo por complacencia (de los padres, muchas veces) sin vocación, sin la verdadera mística de educar. Desde allí se vino al suelo la educación guatemalteca. Años más tarde, ya jubilado con 25 años de servicio, y hasta defraudado de algunos compañeros “maestros” fui admitido y laboré como facilitador en el proyecto de Reforma Educativa promulgada por el ministro Mario Torres, lo único bueno del gobierno eferregista. Era un programa o un planteamiento muy bien elaborado por personas de experiencia y con la metodología acorde a la educación de aquellos tiempos. LA IDEA ERA RESCATAR lo poco que había quedado de aquella educación nuestra. Como real cadena, se empeoraron el principio y la meta educativos. Y lo invertido en el magnífico proyecto tanto en recursos económicos, logísticos y humanos, se vino a pique. Pero lo peor ¡fue rechazado por el propio magisterio!, aunque no en todos lados del país, debido a mil cosas y a los malos líderes. El magisterio, ya de por sí mediocre, lo despreció. Un semestre bastó para darnos cuenta hasta qué niveles tan bajos había caído nuestro “sistema” educativo. Y de ahí que hasta haber querido sumar un año a la Carrera de Magisterio, en el gobierno siguiente, resultó un fracaso, pues eso no la mejoraría, acaso relativamente. Pero eso merece párrafo aparte. EN CONSECUENCIA, esta generación de maestros jóvenes actuales, es producto de una enseñanza sin calidad y que por experiencia también vivida como profesor de enseñanza media en la USAC, se tuvo que enseñar las materias básicas de matemática y lenguaje, desde un nivel elemental. La menor calidad de los estudios, los programas y las responsabilidades a los alumnos y a los maestros, además de la entrega, es menor. Cuando presidí la ANEEM, trabajé en un reglamento de la ley de educación. Pero al sucederse el golpe del mal recordado Jorge Serrano, se engavetó para eterna memoria. Nadie se ha interesado, la dirigencia sindical murió y se concretó al sindicato STEG, toda la vida mal dirigido y que como la mala hierba volvió a surgir.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.