Por Guillermo Rojas Mazariegos

El año 1951 marca el inicio de la publicación del diario Prensa Libre. Lo recuerdo muy bien, ya que para mí fue el inicio de mis estudios en la Facultad de Odontología de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y mi participación en la dirigencia estudiantil.

Desde niño, en 1938, cuando ya sabía leer y mi familia vivía en Antigua Guatemala, esperaba con especial interés la llegada del periódico El Imparcial, con el propósito de leer las informaciones de los principales acontecimientos de la vida nacional, internacional y deportiva, así como los chistes e historietas que publicaba ese característico medio de comunicación.

De ahí que en 1951 y al iniciar sus actividades periodísticas Prensa Libre, con la novedad de una presentación con formato nuevo, diferente y con muy variada información, inmediatamente me aficioné a leer, analizar, recortar revisar y coleccionar temas de especial interés personal.

A mediado de la década de los sesenta fuimos invitados con mi esposa Bertita a participar en el Movimiento Familiar Cristiano, MFC, de gratísimos recuerdos para centenares de parejas de esposos que nos reuníamos a estudiar sobre lo que es el matrimonio, la familia, la educación y formación de los hijos, así como acerca del servicio a la comunidad, el estudio de las Sagradas Escrituras, las cartas encíclicas del Papa y la importancia de la frecuencia de los sacramentos en la vida.

Más adelante, el doctor Fernando Beltranena y María Mercedes de Beltranena, presidentes en esa época de MFC, nos solicitaron a mi esposa y a mí que nos hiciéramos cargo de difundir en la prensa las múltiples y variadas actividades que se organizaban y llevaba a cabo dicha agrupación fraterna, lo que para nosotros fue una gratísima misión, puesto que nos permitió vincularnos con el ambiente periodístico, nada menos que durante estos últimos treinta y cinco años.

Con especial gusto deseo hacer un pequeño recordatorio los nombres de quienes, con base en el trabajo, esfuerzo, dedicación, capacidad, empeño y lucha tesonera supieron hacer realidad un sueño, el cual dio comienzo de forma modesta y que hoy se ha convertido en una gran empresa: don Alvaro Contreras Vélez, don Pedro Julio García, don Mario Sandoval Figueroa, don Isidoro Zarco, don Salvador Girón Collier.

Asimismo, a quienes los apoyaron en sus inicios, porque conocían las capacidades individuales de las personas nombradas anteriormente, quienes, asimismo, fueron maestros y formadores de diversas generaciones de periodistas y destacados cronistas deportivos.

Durante varios años he tenido la oportunidad de publicar en Prensa Libre diversas informaciones, pensamientos, ideas y comentarios sobre diferentes temas como salud, medio ambiente, niñez, aspectos universitarios, profesionales, deportivos, culturales y comunitarios.

Haber participado con mi pluma en todo lo anterior me hace sentir muy ligado al matutino, y agradecido con todo el personal este periódico que ha superado en agosto de este año sus primeros cincuenta fructíferos años de existencia.

Es para mí fundamental puntualizar que Prensa Libre ha desempeñado en este tiempo un importante y trascendental papel a favor de la Libertad de Pensamiento, de Expresión y de Información en Guatemala.

Este profesionalismo periodístico ha sido ampliamente reconocido a nivel nacional e internacional.

Ello, porque valientemente ha hecho frente a los ataques de que ha sido víctima en diferentes formas y momentos, por parte de quienes pretendían someter a los guatemaltecos a sus caprichos y antojos personales durante esta media centuria.

Por todo el incansable trabajo llevado a cabo por quienes integran y han formado parte del personal del matutino Prensa Libre, deseo expresarles mi sincera felicitación por el trabajo tesonero y altamente profesional que efectúan, y animarlos a que continúen trabajando con el gran empeño y dedicación que ha caracterizado su trayectoria periodística, a favor de este país y los guatemaltecos.

Su labor refuerza el principio y derecho humano de la libertad de expresión.