Catalejo
Causas del derrumbe de todos los imperios
En este momento el mundo observa a dos imperios decadentes, Estados Unidos y Rusia; uno en ascenso, China Continental, y otro adelantándose en avances tecnológicos, Irán.
Parafraseando el viejo dicho, se puede decir “no hay imperio que dure mil años ni Historia que lo registre”. Como todo, nacen, crecen se afianzan y luego se desvanecen poco a poco, pero sin parar. Ha sido así desde hace miles de años, y los siglos XIX, XX y XXI no son la excepción. Los valores éticos iniciales se van desvaneciendo a causa de un período previo de desenfreno, juerga y relajo, pero pasado un tiempo se vuelve imparable. Por lo general son sustituidos por otros imperios ya maduros o en proceso de afianzamiento, con valores distintos muchas veces mortales. La tecnología es factor fundamental porque generalmente facilita el asesinato entre seres humanos, cada vez en mayor cantidad y menor tiempo, a veces hasta pocos segundos.
Los imperios actuales son USA y Rusia, derrumbándose. China, afianzada por su astucia; e Irán, por su añeja preparación.
En la actualidad, el aparecimiento de la mal llamada inteligencia artificial, por ser contradicción: mezcla una característica humana por excelencia con un concepto ficticio, postizo. Es incompatible y sus criterios se anulan entre sí. Sus inventores al principio se sintieron orgullosos de haberla creado, pero las alarmas comenzaron a encenderse desde el momento de la eliminación del trabajo humano y con ello los fatales —es decir inevitables, muy malos y causantes de desgracias— efectos en la vida humana al perder su fuente de sustento. Un ejemplo similar es la bomba atómica, causante de 300 mil civiles muertos y miles más con efectos para toda su vida. Este invento causa horrores distintos, con el agravante de ya haber llegado a no necesitar órdenes humanas para actuar.
A mí no me extraña la reciente advertencia de cuatro de los principales creadores de la IA, quienes por su conocimiento de ese invento tienen claros los terribles efectos. Las máquinas no tienen empatía, esa capacidad humana para comprender y compartir las emociones y puntos de vista de los demás, su temor a sufrir efectos de una decisión tomada por una máquina en base a un factor logarítmico simplemente algorítmico. En resumen, a la IA no se le puede pedir, ni criticar si no lo hace, la falta de sensibilidad al causar dolor o muerte. Si se le ordena vencer a un ejército enemigo, lanzará bombas a hospitales, escuelas y vecindarios sin valor militar. Está programada para ejecutar órdenes, y no importa si toda la humanidad y la cultura están en peligro de extinción.
En este momento el mundo observa a dos imperios decadentes, Estados Unidos y Rusia; uno en ascenso, China Continental, y otro adelantándose en avances tecnológicos, Irán, el cual agrega el terrible factor del fanatismo musulmán incluso contra países árabes. En la zona, los drones baratos y efectivos creados por Ucrania a causa del irracional sentido de venganza contra Selenzki del hombre de Washington y el de Israel, son armas contribuyentes a la guerra, ridículamente calificada como un corto paseo de sus tropas por Putin. El desprecio de Moscú y el inicial apoyo estadounidense vía Biden equilibró en efectividad las fuerzas militares y ahora, con su ingreso como mediador, Xi logra una victoria de hecho sin disparar un solo tiro.
Todo esto es parte del derrumbe. Irán ha demostrado más astucia poco esperada, pero el peligro de su presencia es incluso peor porque en este momento el derrumbe de los valores del imperio estadounidense lo debilita y a esto se agrega la cantidad de adversarios actuales entre países amigos, como México y Canadá, quienes lo han puesto en ridículo. Las próximas elecciones del 3 de noviembre pueden significar cambios en el Senado y el Congreso, y lo mismo en los comicios del 3 de noviembre de 2028. Encuestas recientes están así: Republicanos: Vance, 41%; Trump hijo, 22 (por herencia del nombre), y Rubio, 17. Demócratas: Kamala, 32%; Gavin Newson, 21, y Pete Buttigieg, 13. A mi criterio esto comprueba también la falta de aspirantes conocidos fuera de Estados Unidos.