Punto de encuentro
Chanchulleros
Se dice de los intrigantes, maniobreros y maquinadores.
La manipulación del sistema de justicia y la instrumentalización del poder punitivo del Estado a través del Ministerio Público (MP) se convirtieron en las armas más eficaces de la estrategia del pacto entre los actores procorrupción y proimpunidad.
Nos estamos jugando la democracia, y los corruptos, la posibilidad de terminar con ella.
A lo largo de los últimos ocho años, por medio de resoluciones judiciales y de persecución penal indebida, han logrado interferir en casi todos los ámbitos de la vida política del país, incluido el mismísimo proceso electoral que por poco termina —a no ser por la valiente y digna movilización de los pueblos indígenas en defensa de la democracia, por la que están pagando un costo muy alto las autoridades indígenas— en un golpe de Estado.
Ese es el motivo central por el que no están dispuestos a ceder terreno en el control de las altas cortes, del Tribunal Supremo Electoral, de la Fiscalía General del MP y de la Universidad de San Carlos (Usac). Y, como vimos la semana pasada, van a hacer uso de cualquier artimaña con tal de seguir copando las instituciones y manteniéndolas a su servicio.
No les importa hacer un fraude descarado como el que Walter Mazariegos orquestó en la universidad pública para quedarse con la rectoría en la elección anterior, y tampoco retorcer la ley para cambiar un día antes, vía un amparo exprés, las reglas de la elección del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (Cang), impidiendo el voto de los profesionales de las ciencias afines para elegir a un/a magistrado titular y uno/a suplente para la Corte de Constitucionalidad (CC).
La jugada no les salió como pensaban —abogados/as honestos ante semejante maniobra reaccionaron— y los candidatos de la planilla de Unidad por la Democracia, Astrid Lemus y Luis Fernando Bermejo, avanzaron a la segunda ronda electoral en la que deberán medirse este jueves 12/2 contra el exrector de la Usac Estuardo Gálvez, quien mantiene una alianza con el grupo apoyado por Consuelo Porras y la plana mayor de la Fiscalía, llevando como suplente al Secretario de Política Criminal del MP, Melvin Portillo Arévalo.
Las fuerzas oscuras ya están cocinando las estrategias para evitar perder esas dos magistraturas en la CC, y a eso obedece, como informó Prensa Libre, que los abogados que promovieron el amparo que limitó el voto de profesionales de las ciencias afines hayan denunciado ante la Sala Sexta (la que les concedió el amparo) a la presidenta del Cang, Patricia Gámez, para intentar coartar su libertad de expresión respecto del tema.
Ya hemos visto cómo se vedan candidaturas (lo hizo Mazariegos en la Usac y sucedió en las elecciones del 2023 cuando se prohibió participar a tres candidatos presidenciales con posibilidades de ganar) y cómo, vía amparos, se acciona para interferir en el trabajo de las comisiones de postulación (así fue como se incluyó a María Consuelo Porras en la lista de candidatos a fiscal general cuando fue reelegida por Giammattei). Y, por supuesto, hemos sido testigos de la forma en la que el MP amenaza y arremete con procesos penales infundados en contra de actores democráticos que presentan sus candidaturas o hacen un trabajo probo como electores.
El colmo es que, aunque 30 de los integrantes del Consejo Superior Universitario (CSU) de la Usac tienen su período vencido, ya la universidad convocó para el 16 de febrero a la elección de la magistratura titular y suplente a la CC. Y, ¡vaya sorpresa!, se presentaron como candidatas Consuelo Porras y Leyla Lemus. Habrá que ver si prosperan las acciones judiciales interpuestas para evitar que consejeros con el cargo vencido —y en varios casos, ya con sus sustitutos electos— sean quienes elijan estas magistraturas.
Con estas elecciones de segundo grado nos estamos jugando la democracia, y los corruptos, la posibilidad de terminar con ella. Toca seguir dando la batalla; ¡a redoblar!