Meta humanos
ECOaprendiendo 2026
ECOaprendiendo por el Agua se ha convertido en una oportunidad para cambiar vidas.
Hay una pregunta que Guatemala tendrá que responder, tarde o temprano: ¿qué país queremos dejarles a nuestras niñas y niños? En una Guatemala donde hemos llegado a normalizar vivir entre la basura y ver nuestros ríos y lagos contaminados, la competencia nacional ECOaprendiendo por el Agua se ha convertido en una esperanza que muchas comunidades han decidido abrazar. Como parte del equipo de HaciendoECO, ha sido una experiencia única ver cómo un grupo pequeño de personas se propuso llevar educación ambiental a todo un país, donde nuestros ríos y lagos gritan con urgencia: ¡auxilio! La esperanza de recuperar nuestras cuencas vive hoy en cada uno de los centros educativos que han abierto sus puertas para darle voz al agua, a través de niñas, niños y jóvenes de todos los rincones de Guatemala. Ellos son el presente de nuestro país, y en sus manos también se construye el futuro de una nación que puede volver a tener ríos y lagos limpios.
Hemos visto cómo la economía circular empieza a transformar comunidades.
A lo largo de cada edición de la competencia, hemos sido testigos de algo extraordinario: el compromiso de las comunidades. Cada año se multiplica la cantidad de centros educativos que participan, pero también crecen los buenos hábitos que nacen dentro de las escuelas. Los estudiantes aprenden a clasificar, reciclar y manejar correctamente sus desechos, comprendiendo que muchas de las cosas que usamos a diario pueden terminar contaminando nuestras cuencas. Detrás de cada edición hay historias que nos llenan el corazón. Hemos visto florecer no solo el amor por nuestro país, sino también espacios de creatividad donde los estudiantes expresan su compromiso con el agua a través de poemas, obras de arte, teatro y muchas otras iniciativas que revelan el enorme talento de nuestra juventud. También hemos visto cómo la economía circular empieza a transformar comunidades. Muchas escuelas venden los materiales reciclables que recuperan y, con esos recursos, logran mejorar sus centros educativos y apoyar a sus comunidades. Uno de los casos que más recordamos es el de Estanzuela, donde el liderazgo local y el apoyo de la alcaldía motivaron a toda la comunidad educativa. Hoy, municipios como Zacapa y Río Hondo se han convertido en referentes para toda la cuenca del Motagua. Los resultados hablan por sí solos. Entre 2023 y 2025, ECOaprendiendo por el Agua ha beneficiado a más de 88 mil 500 estudiantes en 360 centros educativos del país, con mil 615 docentes capacitados y más de tres mil 500 padres de familia formados en prácticas de educación ambiental.
Además, gracias al compromiso de estas comunidades educativas, se han recuperado miles de libras de materiales reciclables, así como llantas, baterías y desechos especiales que, de otra manera, habrían terminado contaminando nuestros ríos, lagos y mares. Más allá de una competencia, ECOaprendiendo por el Agua se ha convertido en una oportunidad para cambiar vidas. En muchas áreas rurales, donde las oportunidades son escasas, el reciclaje ha permitido mejorar escuelas, adquirir equipo tecnológico, instalar ecofiltros y fortalecer espacios educativos a través de los premios que ofrecemos. En esta columna también quiero tomar un momento para agradecer a todas las empresas, organizaciones, municipalidades y aliados que han hecho posible esta competencia. Gracias a su confianza y compromiso, ha sido posible llevar educación ambiental a cientos de comunidades del país. Porque cuando sembramos educación ambiental, no solo estamos enseñando a cuidar el agua: también estamos sembrando esperanza para las nuevas generaciones de Guatemala.
Sumarse a este esfuerzo es entender algo fundamental: sin agua limpia no hay salud, no hay desarrollo y no hay futuro. Y todos los guatemaltecos merecemos vivir en un país donde nuestros ríos y lagos vuelvan a estar llenos de vida.