Desde Ginebra
El comercio y la inteligencia artificial
La OMC es el único organismo internacional basado en normas que se ocupa de las políticas comerciales.
Algunas de las principales repercusiones de la la inteligencia artificial (IA) en el comercio lo expone un informe de la OMC, donde hace un intento de definir el concepto.
Uno de los principales desafíos consiste en abordar la denominada brecha en materia de IA.
La IA tiene el potencial de reducir los costos del comercio y aumentar la productividad, sobre todo en los sectores de servicios que se basan en procesos manuales. Sin embargo, también plantea importantes cuestiones de política relacionadas con el comercio, y genera riesgos éticos, sociales y de seguridad bien conocidos, dice el Informe.
Uno de los principales desafíos consiste en abordar la denominada brecha en materia de IA; es decir, las actuales y crecientes desigualdades entre las economías con infraestructuras tecnológicas avanzadas y las menos adelantadas en lo que respecta a la adopción de IA, así como entre las grandes y las pequeñas empresas. Colmar esa brecha es esencial para que los beneficios de la IA se distribuyan equitativamente entre todas las economías.
Otro de los desafíos que se plantean guarda relación con la necesidad de poder acceder a conjuntos de datos grandes, exactos y libres de sesgos para entrenar los modelos de IA de forma adecuada, necesidad que hay que equilibrar cuidadosamente con la importancia de garantizar la protección de los datos personales, la seguridad y la propiedad intelectual.
Según el Informe, estas cuestiones se deben tratar de manera coherente en todas las economías, y hay que encontrar la forma de lograr un equilibrio entre la necesidad de fomentar un consenso mundial y la coherencia en la gobernanza de la IA, y de respetar al mismo tiempo los diversos valores culturales y sociales.
Otro tema que suscita preocupación, de acuerdo con el Informe, es el de la reglamentación de la IA. Esta ha de garantizar que la IA sea fiable y segura, pero sin frenar el comercio. Esto supone un gran desafío para los formuladores de políticas, dada la opacidad y el comportamiento autónomo de la IA.
Además, aunque los gobiernos del mundo entero están adoptando cada vez más medidas para promover y regular la IA, mediante iniciativas nacionales, regionales e internacionales, existe el riesgo de que la diversidad de iniciativas provoque una fragmentación de las políticas.
Sin embargo, dada la omnipresencia de la IA, es esencial adoptar un enfoque global coordinado en el que participen todas las partes interesadas y las organizaciones internacionales que tienen un papel que desempeñar en la gobernanza de la IA, a fin de promover la convergencia de las políticas, y de aprovechar los beneficios de la IA y mitigar eficazmente sus riesgos.
La OMC es el único organismo internacional basado en normas que se ocupa de las políticas comerciales. Lo cual es crucial para limitar la fragmentación reglamentaria y favorecer la coherencia normativa, y a su vez puede contribuir al desarrollo de la IA y facilitar el acceso a ella.
Al reducir los obstáculos al comercio y promover así la creación de condiciones comerciales equitativas entre las economías, la OMC puede fomentar la difusión de las tecnologías de IA a nivel mundial y permitir a las economías en diferentes etapas de desarrollo acceder a las innovaciones en materia de IA.
La OMC proporciona un foro idóneo para el diálogo, en el que todos los miembros pueden intercambiar experiencias y encontrar formas de promover el comercio de los productos facilitados por la IA.
La gobernanza de la IA requiere un diálogo abierto e inclusivo en el que deben participar todas las partes interesadas, además del apoyo de las organizaciones internacionales.