Por la libertad
El costo oculto de los subsidios
Mejor eliminar los impuestos específicos al mismo. Total, ya pagan ISR e IVA.
Terminó el mundial de futbol y volvemos a la realidad, a la vida cotidiana en la que vuelven las noticias que nos afectan a todos. Así, en Guatemala, regresan los ilegales bloqueos por el alza de los precios de los combustibles, entre otros. La gente sabe la razón, pero como nuestros políticos son populistas, no me extrañaría que vuelvan a proponer otro subsidio. Digo populistas porque la medida no es económica, sino política.
El subsidio a los combustibles causa muchas injustas transferencias de riqueza de unos a otros, no necesariamente hacia los más pobres.
El subsidio a los combustibles causa muchas injustas transferencias de riqueza de unos a otros, no necesariamente hacia los más pobres. A los más pobres y necesitados les ayudaría mucho que esos fondos dedicados al subsidio se invirtieran bien en seguridad y justicia. Qué bien les caería que el gobierno desregulara o, mejor aún, que eliminara muchas leyes y legislaciones que provocan la economía informal. De esta forma, se atraería más inversiones de capital que permitirán un verdadero incremento en el nivel de vida de todos en general. Pero esto no vende y el subsidio, sí. Los políticos ya están pensando en las próximas elecciones y no les importa mejorar el nivel de vida de la población. Quieren ganar popularidad y votos para seguir en el poder. Por ello no dicen toda la verdad y no actúan conforme a principios, sino presiones de sus votantes, que en muchos casos ignoran los efectos económicos de los subsidios.
Los precios libres, sin subsidios, funcionan racionando los escasos recursos mejor que ningún otro sistema. Si el precio sube demasiado, la gente reduce la cantidad demandada de ese producto o de otros o de sus ahorros. Sus ingresos son limitados y tiene que buscar más eficiencia en el uso del combustible. Mientras tanto, el producto recibe la señal para producir más. Al contrario, si los precios bajan demasiado, el consumidor podrá incrementar la cantidad de demanda de este. Así, los precios libres le dicen al consumidor que puede consumir más o bien lo mismo de combustible, gastar en otros productos o ahorrar. El producto recibe la señal de reducir la producción. Los precios, sin intervención, buscan su nivel en el que todo el producto tiene dueño. Ni más ni menos. Es lo que se conoce como el precio de mercado o, como dicen algunos economistas, de equilibrio.
Los subsidios distorsionan esos precios. La principal razón por la que los combustibles han subido de precios se debe al recrudecimiento del conflicto bélico entre Estados Unidos contra Irán. Guatemala compra al precio internacional y no puede evitar el alza en los mismos. Ni es culpa del gobierno ni de las gasolineras ni de los importadores de combustible. El subsidio solo distorsionará el precio, haciendo que la gente no reduzca su consumo lo que debería hacerlo. Unos que no necesitan el mismo lo recibirán. Estoy seguro de que si llega alguien a pedir que le subsidien su combustible para ir de vacaciones, nadie estará de acuerdo. Pero así es, todos reciben el subsidio por igual. Muchos vehículos se usan tanto para trabajo como para ocio. ¿Como diferenciar el uso que requiere subsidio según los diputados y del que no? ¿Qué de aquellos que no usan transporte para ir a su trabajo? ¿Por qué el que vive en un pueblo tiene que subsidiar al de la ciudad? ¿Cuánto subsidiar? ¿Cuál es el costo de oportunidad? Estas y muchas situaciones más demuestran que el subsidio causa transferencias injustas de riqueza. Es tan subjetivo y distorsionador que hacer bloqueos por el alza y discutir el tema es pérdida de tiempo.
La realidad del alza de precios de los combustibles no nos puede gustar, pero distorsionar el precio de mercado con subsidios es la peor de todas las soluciones. Mejor eliminar los impuestos específicos al mismo. Total, ya pagan ISR e IVA.