Si me pemite
El manejo de prioridades es por disciplina
Las prioridades que tengo en mi diario vivir determinan finalmente a dónde podría llegar .
“Para cambiar tu vida deberías de comenzar a cambiar tus prioridades”. John Maxwell
En ningún momento podemos caminar en esta vida descuidando las prioridades que se han establecido y las cuales habrán de determinar finalmente si podemos alcanzar las metas que nos hemos trazado.
Es muy claro que, en el diario caminar, surge una infinidad de cosas, las cuales no habíamos previsto y que nos invitan a distraernos y desviarnos de lo que teníamos previamente planificado, pero, sin lugar a dudas, está en nosotros el no ceder para poder avanzar, y de ese modo poder evitar las frustraciones propias que esta situación nos acarrea.
Si podemos entender que la estructura de todas las ocupaciones que cada uno de nosotros tiene que atender, debe forzosamente estructurarse en prioridades y nunca en las circunstancias externas o mucho menos en los gustos, porque si las prioridades no nos están marcando el paso, probablemente al final del día la frustración y el fastidio será lo único que estaremos cosechando.
Es sorprendente cuando entendemos que las prioridades usualmente no cambian en el avanzar de la vida. Posiblemente tengan algunos reajustes a los cuales habrá que prestarles la atención necesaria y luego regresar a la estructura básica de las prioridades.
Esto se puede lograr únicamente con un comportamiento disciplinado y una voluntad que refleja carácter y persistencia.
Cada actividad que esta vida me requerirá debería ser hecha a la luz de mis prioridades .
Las personas que han logrado lo máximo en esta vida, han probado con toda claridad que los intereses siempre quedarán relegados a un segundo plano cuando estamos enfocados en alcanzar las metas que nos hemos trazado. Seguramente, muchas de las personas que están con nosotros nos invitarán para ocuparnos en diferentes actividades, las cuales no solo son atractivas, sino que también puedan estar enmarcadas en los gustos que tenemos, pero es exactamente en esos momentos que la disciplina tendrá que estar presente para que se pueda evaluar si no afecta nuestras prioridades lo que se nos está ofreciendo o sugiriendo.
Es fácil entender los casos en los cuales estamos sujetos a una estructura de autoridad, sea esta por la relación familiar o bien por el trabajo en el que estamos.
Debemos aceptar que los que tienen autoridad sobre nosotros no simplemente es por tener que evitar conflictos, sino por el funcionamiento que se sobrentiende.
También pueden alterar algunas de nuestras prioridades, y nosotros en ningún momento podemos contrariar las órdenes de nuestros superiores o mayores a menos que esté violando algún principio fundamental de la vida.
Es muy fácil observar cómo muchos de los que nosotros conocemos no pueden lograr mayor cosa en la vida, a pesar de todo el esfuerzo que hacen, y es claro porque nunca en sus años formativos se les inculcó el valor de la disciplina, y probablemente pasaron sus años haciendo mayormente lo que les gustaba, pero no fueron ocupaciones que forjaron en ellos disciplina y carácter; por ejemplo, cuando se dedican a algún deporte en el cual hay exigencias para poder avanzar y mejorar.
Sin lugar a dudas, si buscamos superarnos, nunca es tarde para tomar la determinación en ser disciplinado en lo que estamos haciendo, y muy importante es reflexionar si tengo definidas mis prioridades y si estas están correctamente establecidas.