Nota bene
Elecciones de segundo grado transparentes
Coinciden varias elecciones importantes.
En febrero se darán pasos decisivos para elegir a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y de la Corte de Constitucionalidad (CC). La comisión de postulación del TSE recibió los expedientes de aspirantes a magistrados la semana pasada, y debe trasladar una nómina final de 20 candidatos al Congreso para que este integre el tribunal con cinco magistrados titulares y cinco suplentes. Los cinco entes que designan a los magistrados titulares y suplentes de la CC, entre ellos el Congreso y el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (Cang), ya arrancaron con sus respectivos procesos. Se espera juramentar a los nuevos magistrados en abril. Además, este mes se avanzará en la conformación de la comisión de postulación que evaluará a los candidatos para ocupar el cargo de fiscal general, jefe del Ministerio Público (MP).
¿Cómo contribuimos los ciudadanos?
Estos procesos son catalogados como elecciones de segundo grado porque no nos involucran directamente. Sin embargo, no podemos permanecer indiferentes. El consejo electoral, la CC y el MP son tres de las instituciones públicas guardianas del juego republicano.
Del Tribunal Supremo Electoral depende que las elecciones generales en el país sean libres, competitivas y periódicas. Si este guardián del origen del poder no se integra correctamente y los magistrados se politizan, se erosionan las bases de la república.
La Corte de Constitucional juega un vital papel al poner límites a quienes ostentan el poder, corregir los abusos que pueda cometer el Ejecutivo y anular las leyes que contravienen la Constitución. En una república, gobierna la Ley. El mero hecho de tener una CC obliga a los funcionarios a pensar constitucionalmente y evita las decisiones impulsivas, siempre y cuando los magistrados sean independientes y tomen decisiones razonables y neutras.
Un Ministerio Público transparente e independiente hace valer la igualdad ante la ley, nos protege frente al poder del Estado, e impone costos a quienes violan los límites al poder. Un poder que no es susceptible de investigación es más dominio que poder republicano.
Los expertos señalan que 2026 es un año excepcional, pues no se habían alineado elecciones de segundo grado tan importantes desde 2014, cuando se renovaron la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Apelaciones. Estos procesos nos recuerdan que un gobierno republicano posee múltiples engranajes clave, y nos invitan a reflexionar sobre las causas por las cuales el TSE, la CC y el MP, entre otras instituciones, han visto debilitada su credibilidad en los últimos años.
Se deducen por lo menos tres posibles causas: la calidad de las personas que ocupan los cargos, la falta de transparencia en los procesos, y el diseño institucional. Primero, cae de su propio peso que los candidatos para magistrados y fiscal general deberían ser guatemaltecos honorables, responsables, imparciales, competentes y de carácter. Segundo, agradecemos la labor de diversas organizaciones ciudadanas, como el Movimiento Cívico Nacional (MCN) y Guatemala Visible, las cuales monitorean cada fase de los procesos de elección y nos comunican sus hallazgos. El MCN nos invita a firmar una carta por la transparencia y la institucionalidad, mediante la cual pedimos a las autoridades observar estándares claros de legalidad y transparencia en dichos procesos de elección.
Más retadoras son las fallas en el diseño institucional, puesto que las propuestas de reforma a las leyes y los reglamentos que regulan el funcionamiento del TSE, el MP y la CC no siempre son producto de un estudio desapasionado e integral, ni son del agrado de los responsables de aprobar tales cambios.