Catalejo
Extrañas similitudes entre Bukele y Ortega
Creen vivir muchos lustros, algo posible con el vecino gobernante, por tener 45 años, pero absurdo en el octogenario nicaragüense.
Los extremos tienden a acercarse, como dice el viejo adagio. Se debe a tener sorprendentes similitudes en cuanto a ciertos temas, ideas o criterios ideológicos a los cuales se les puede válidamente señalar de antípodas, es decir posiciones colocadas en un lugar diametralmente opuesto. Eso imposibilita hallar elementos para iniciar la búsqueda de un mínimo acuerdo. Esta semana, Daniel Ortega, de 80 años, al lado de su mujer, Rosario Murillo, “copresidentes” de Nicaragua luego de cambios ilegales a la constitución y mientras celebraba la revolución sandinista, dijo públicamente y descaradamente: “Aquí no volverá a haber elecciones para que por allí ellos (sin mencionar quiénes) intenten atrapar el gobierno, atrapar el poder”. Descaro total, pero esperado.
Una búsqueda de criterios parecidos en América Latina permite encontrar a una situación vivida en El Salvador, donde Nayib Bukele no necesita cambiar nada en la Constitución porque tiene el férreo control de la Corte Suprema y del Congreso, con la diferencia de tener un sólido apoyo popular a causa de la manera como eliminó a mareros, pero también a ciudadanos no pertenecientes a estas bandas terroristas. La maniobra pasa por eliminar el veto constitucional a la participación de un presidente en funciones. Ambos se parecen también en la cantidad de esos inocentes encarcelados fallecidos cuando están en poder del Estado, y en la manera de alimentarlos, tratarlos y mantenerlos, aunque el apoyo popular aún sea sólido. Quienes lo critican tienen el exilio como única opción.
Una diferencia notoria entre Ortega y Bukele es el nivel académico de ambos, y el respeto a la iglesia Católica, posicionada como defensora de los abusos obvios e inevitables derivados de ese tipo de gobierno, como contra la libertad de emisión del pensamiento. Ambos reciben críticas de organizaciones locales y foráneas de defensa a los derechos humanos, necesarias aunque algunas tengan tendencias ideológicas contradictorias y adversas a quienes ejercen el mando de esa manera. Creen vivir muchos lustros, algo posible con el vecino gobernante, por tener 45 años, pero absurdo en el octogenario nicaragüense. Todo eso contribuye a eliminar cualquier mínima posibilidad de un istmo centroamericano unido, bajo su mando, claro, como Bukele afirma soñar.
A 502 años de la
primera fundación
Mañana 25 de julio se cumplen 502 años de la primera fundación de la ciudad de Santiago de Guatemala, pequeña aldea en la población de Iximché fundada en 1470 por esa etnia, cuyos gobernantes recibieron a los españoles en 1524. En 1527, la tensa relación interétnica provocó su destrucción y fue trasladada en 1541 a la cercana población kakchiquel de Tecpán, en el valle de Almolonga. Allí fue destruida por la correntada desde el cráter del volcán de Agua, y se le conoce como Ciudad Vieja. Fue asentada en el valle de Panchoy, donde floreció como cabeza de la Capitanía General. Los terremotos de 1773 la convirtieron en La Antigua y renació en el valle de la Virgen. No cambió de asentamiento ni con los destructores terremotos de 1917/18 y 1976.
Este brevísimo compendio demuestra lo lamentable del generalizado desconocimiento nacional de esta interesante historia. Santiago de los Caballeros de Guatemala es parte del grupo de ciudades trasladadas: Panamá, Santo Domingo, Granada y León, en Nicaragua; Cartagena de Indias, en Colombia; Camagüey y Santiago de Cuba, a partir de 1496 y hasta 1776. Esta situación se debe al descuido y a una actitud de no dar importancia a lo ocurrido en Guatemala, lo cual a su vez explica en cierta forma la actual moda de usar inglés, de manera innecesaria, y hasta cierto punto servil a las lenguas foráneas, lo cual no tiene sentido porque el español es una lengua mejor, y con más afluentes de diversas culturas europeas y americanas, no solo del latín.