Punto de encuentro
Frente a las mafias, unidad y estrategia
Consuelo Porras y el Pacto se juegan mucho en estas elecciones de segundo grado.
El aparatoso operativo del Ministerio Público (MP) en las dos sedes donde se estaba realizando, el pasado jueves 12 de febrero, la votación del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (Cang), que incluyó a decenas de agentes de seguridad portando armas largas y gorros pasamontañas, generó una ola de indignación por tratarse —de nuevo— de una acción para intimidar e interferir de forma grotesca en la elección de la magistratura titular y suplente ante la Corte de Constitucionalidad (CC) por ese cuerpo gremial.
Antes, a través de un amparo exprés, que luego fue ratificado por la CC, lograron que las y los profesionales de las ciencias afines —sociólogos, politólogos, criminólogos e internacionalistas— quedaran al margen del proceso al no poder participar como electores, pese a que desde hace 40 años votaban.
Imposible no retrotraernos a lo ocurrido en las elecciones del 2023, cuando el mismo MP de Consuelo Porras intentó desconocer la voluntad popular expresada en las urnas y hasta secuestró las cajas con los votos en la sede del Tribunal Supremo Electoral; todavía insisten en la narrativa del fraude. En esa ocasión, al igual que ahora, la Fiscalía adujo que sus acciones partían de denuncias recibidas y que no podían dar información por tratarse de un “caso bajo reserva”. Usando la misma estrategia, un juez servil avaló el operativo y dio luz verde a los desmanes de la cúpula del MP que está empeñada en utilizar su poder punitivo para garantizar que las magistraturas de la máxima corte del país continúen en manos de la alianza procorrupción y proimpunidad.
Se trata de su propia supervivencia y en el tiempo que les queda están dispuestos a quemar todas sus naves.
Aunque no lograron su propósito porque los agremiados del Cang eligieron a la dupla Astrid Lemus-Luis Fernando Bermejo y la planilla de Estuardo Gálvez y Melvin Portillo, actual secretario de política criminal del MP, fue derrotada, iluso sería pensar que van a desistir en su intento por anular estos resultados. Ya la fiscal Leonor Morales y el propio secretario general, Ángel Pineda —ambos sancionados como actores corruptos por decenas de países—, dejaron ver por dónde vienen los tiros cuando declararon que “se habla hasta de tres mil carnets falsificados para votar, y por eso debía documentarse en el evento”. Ya se imaginan ustedes por dónde van y cómo desatarán la persecución penal indebida en este “caso” que claramente es otra fabricación marca Porras Argueta.
Pero la elección del Cang no es el único campo de batalla. Después de lo ocurrido el jueves, las alarmas se intensificaron por lo que se puede desatar en los otros cuerpos electorales, sobre todo en el Consejo Superior Universitario (CSU) de la Usac, ante el cual María Consuelo Porras se presentó como candidata a la CC. Durante el fin de semana no cesaron los rumores respecto de una maniobra del MP si no se garantiza su elección. Recordemos además, que Walter Mazariegos orquestó un fraude para ocupar la rectoría de la universidad pública y que hay un gran número de integrantes del CSU que tienen sus cargos vencidos (mientras escribo esta columna la elección se está desarrollando).
Porras y el Pacto se juegan mucho en estas elecciones de segundo grado. Ella necesita refugiarse en una magistratura para garantizarse inmunidad y, por consiguiente, impunidad. Los actores corruptos saben que si pierden la Fiscalía General y la correlación de fuerzas en la CC no les favorece, se quedarán sin las principales herramientas de las que se han valido para generar desestabilización, criminalización y debilitamiento de nuestra frágil democracia.
Se trata de su propia supervivencia y, por eso, en la medida que el tiempo se les agota, están dispuestos a quemar todas sus naves. La unidad y la acción estratégica de las fuerzas democráticas es indispensable para frenar la cooptación y hacerle frente a la dictadura judicial.