Imagen es percepción

La ausencia de Guatemala en la cumbre de Trump

No todos están dentro del círculo. Las ausencias, de hecho, dicen tanto como las presencias. Ojalá entienda el mensaje el presidente Arévalo.

El pasado sábado, en Miami, el presidente Donald Trump reunió a una docena de líderes latinoamericanos en la llamada Cumbre Escudo de las Américas, un encuentro que busca reconfigurar las alianzas de seguridad del hemisferio. No fue una reunión protocolaria ni una cumbre diplomática tradicional. El mensaje fue claro desde su concepción. Washington pretende construir un bloque regional capaz de coordinar inteligencia, enfrentar el narcotráfico y contener amenazas que van desde los carteles hasta la creciente influencia de potencias extrarregionales como China.

La ausencia de Guatemala en esta cumbre debería leerse con atención.

En un momento en que el orden internacional atraviesa tensiones profundas y el sistema multilateral muestra signos de desgaste, Estados Unidos parece inclinarse por un esquema de alianzas más selectivas, pragmáticas y operativas. En ese rediseño estratégico, el continente americano vuelve a ocupar un lugar central, en su espacio natural de influencia. Un corredor decisivo para la seguridad hemisférica, el control de los flujos migratorios, la estabilidad energética y la protección de rutas comerciales vitales.

La lista de asistentes revela el verdadero carácter del encuentro. Participaron líderes de países como Argentina, El Salvador, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Paraguay, Guyana, Honduras, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Con agendas de seguridad compatibles con la visión estratégica de la Casa Blanca. La cumbre fue la consolidación de un bloque político y estratégico, adaptado a los desafíos del siglo XXI. En lugar de grandes organismos multilaterales, se perfila un modelo de cooperación entre gobiernos afines, capaces de tomar decisiones rápidas en materia de seguridad, migración y crimen transnacional.

El mensaje es evidente: Estados Unidos está redefiniendo sus alianzas en el hemisferio, y lo está haciendo con una lógica cada vez más pragmática. No todos están dentro del círculo. Las ausencias, de hecho, dicen tanto como las presencias. Países claves como México, Brasil o Colombia quedaron fuera del encuentro, lo que revela el carácter político de la convocatoria. En el caso mexicano, la distancia es aún más significativa, si se recuerda que el presidente Donald Trump ha llegado a describir a México como el “epicentro de la violencia de los carteles” en el continente, una afirmación que refleja la creciente tensión en torno al narcotráfico, la migración y la seguridad fronteriza.

Bajo ese marco, las invitaciones a la cumbre parecen responder menos a criterios protocolares o geográficos que a una selección estratégica de socios considerados confiables dentro del nuevo esquema de seguridad hemisférica que Washington intenta consolidar.

Pero lo que debería provocar una profunda reflexión es la exclusión de Guatemala, que tampoco estuvo en la mesa. Y esta ausencia también coincide con un momento diplomático relevante. El presidente Donald Trump acaba de nominar al abogado cubano-estadounidense Juan Rodríguez como nuevo embajador de Estados Unidos en Guatemala. Este movimiento no es menor. Washington está redefiniendo su representación diplomática en el país justo cuando reorganiza su estrategia regional.

Históricamente, la relación entre Guatemala y Estados Unidos ha sido descrita como una relación estratégica y asimétrica, marcada por cooperación en migración, seguridad y lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, la ausencia de Guatemala en una cumbre diseñada precisamente para coordinar esas agendas plantea preguntas inevitables. No estar en la mesa donde se discuten nuevas alianzas hemisféricas nunca es irrelevante. Estados Unidos está trazando un nuevo perímetro de aliados en su propio continente. Y, en esa nueva ecuación de poder, no todos tienen asiento en la mesa.

ESCRITO POR:

Brenda Sanchinelli

MSc. en Relaciones Internacionales e Imagen Pública. Periodista, experta en Etiqueta. Dama de la Estrella de Italia. Foodie, apasionada por la buena mesa, compartiendo mis experiencias en las redes.