Con otra mirada
La conservación de La Antigua acabará con ella
Las autoridades están obligadas a cumplir y hacer cumplir la ley y garantizar la conservación de la ciudad.
El lunes pasado, atravesando la plaza mayor de La Antigua Guatemala (LaAG), vi los kioscos de la Feria del Libro y, nomás por costumbre, decidí atravesarla confiando en que en el recorrido me saltara a la vista algún libro interesante, pero qué va, lo que me saltó a medio andar fue mi viejo amigo Evaristo, a quien hacía ratos no veía. ¡Quiubo, compa!, fue su saludo habitual. Supe que el sábado fuiste a la presentación del libro de Mario Payeras, en el Colegio Mayor Santo Tomás. Quise ir para saludar a Yolanda, pero me cayó visita y aquí ando, viendo si lo encuentro… Su título es un estímulo: Tz’utz’ Al Este de la Flora Apacible.
Insistimos en prohibir el vuelo de helicópteros y todo tipo de nave aérea sobre La Antigua Guatemala.
Así es, fui y fue un brillante encuentro con valiosos comentaristas, empezando por la propia Yolanda Colom, a quien se debe la existencia de esa obra; Oswaldo Raxcacó, Ulmil Mejía y como moderador, Arturo Arias; cuatro ricas visiones de un texto poético que dibuja la Guatemala inédita, comenté.
¡Ahhh, qué bueno! Qué bueno que nuestra Antigua acoja actividades culturales, como siempre debió ser, pues en más de una oportunidad te escuché decir que la vocación de LaAG, desde su valorización en el primer tercio del s. XX, fue habitacional, cultural y turística. De esa cuenta, el chupe, parrandas y desmadres no deberían tener cabida o al menos, ser controladas, pues como sabés, ya hay sectores en los que las casas se convirtieron en restaurantes, bares y otros antros, en los que la droga corre a manos llenas. Casas donde ya no vive gente y, por lo tanto, la ciudad dejó de ser ciudad, pa’ convertirse en centrucho comercial a cielo abierto… pero eso, vos lo sabés mejor que yo. Y para terminar de joder, ¿viste ayer, domingo, la cantidad de helicópteros que sobrevolaron todo el día? Conté unos 20. En cualquier momento caerá un chunche de esos y será una tragedia.
Bueno, recordá que en 2012 cayó uno, con fotógrafos del Inguat, sobre la casa de doña Evelia del Pinal, la de las velas artesanales. Afortunadamente solo causó daños materiales, daños que el seguro no cubrió totalmente argumentando mentiras. Y el más reciente, en julio pasado que, por lo bajo del vuelo, cortó los cables de tendido eléctrico nacional, sobre la aldea Santa Ana, sin otros daños.
A raíz del accidente en casa de doña Evelia, las asociaciones de vecinos Salvemos Antigua y Consejo Cívico de Vecinos, y de arquitectos, Diego de Porres, junto al Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala, mediante nota del 12Sept2012, manifestamos a la Dirección General de Aeronáutica Civil preocupación porque desde 2002 no atendió nuestra denuncia y gestión de prohibir que helicópteros privados y comerciales vuelen por encima de las casas y monumentos, ante el riesgo que representan: daño que causa su vibración a los frágiles elementos arquitectónicos aún sin consolidar, el incómodo y ensordecedor ruido que generan y la invasión a la privacidad de los patios y terrazas.
Insistimos en prohibir el vuelo de helicópteros y todo tipo de nave aérea sobre La Antigua Guatemala, con particular énfasis, de los paseos aéreos por encima de monumentos y casas de habitación que integran la unidad urbana y arquitectónica protegida por la ley protectora; y su calidad de Patrimonio Mundial.
En otras palabras, compa, ¿me estás diciendo que después de 54 años, el esfuerzo por conservar La Antigua Guatemala acabará con ella? ¿Es así?
No lo dije así, pero por ahí va la cosa. Es más, atendiendo el derecho de petición, los comerciantes son libres de especular cuanto quieran, pero las autoridades están obligadas a cumplir y hacer cumplir la ley y garantizar la conservación de la ciudad.