Godot ha llegado

La revolución iraní

El régimen teocrático de Irán o cae o se refuerza con más represión.

En su poema épico de 1667, Paraíso perdido, John Milton describe por un lado lo que fue una rebelión dentro de un reino —en su caso el reino de los cielos—, la derrota de los rebeldes y las consecuencias sobre el intento de los rebeldes de revertir su derrota. Por otro lado, como lo describe en la introducción, Milton busca cómo justificar las acciones de Dios a los hombres, en particular cómo reconciliar la omnipotencia de Dios con el libre albedrío de las personas. Podríamos también ver otra dimensión y considerar las relaciones de poder entre los reyes y sus súbditos. Es importante recordar que Milton fue un republicano que estuvo cerca de ser ejecutado, en particular después de que una monarquía busca restaurarse después de una guerra civil.

Tan solo entre el 8 y el 9 de enero se reporta que entre 10 y 15 mil personas fueron asesinadas.

Esto me lleva a seguir con el tema de Irán y los levantamientos que la mayoría de la población tiene en contra del régimen teocrático instalado desde 1979. La relación es muy parecida a la de un rey y sus súbditos que no solo cambió poco con la caída de la monarquía del Sha Reza Pahlavi, sino que empeoró primero bajo el líder supremo el ayatolá Khomeini y ahora con Alí Khamenei. La corrupción en el sector público es igual o peor a la que existía en los últimos años del Sha, solo que en esta ocasión se le deben sumar los efectos de las sanciones internacionales y, por último, la irresponsabilidad del régimen de manejar la economía, que fue la gota que derramó el vaso de la actual crisis. Es importante tomar en cuenta que el actual presidente, Masoud Pezeshkian, es un simple títere del líder supremo Khamenei.

Varios levantamientos se han dado en Irán, pero ninguno tan fuerte como el actual, y de esa misma forma ha sido la brutalidad de la represión llevada a cabo por la Guardia Revolucionaria Islámica, que es básicamente un ejército cuyo objetivo es “defender” la teocracia islámica y a sus líderes. Esta defensa es lo que en Relaciones Internacionales llamamos un dilema de seguridad, en donde el Estado, en su búsqueda por asegurar su sobrevivencia, se convierte un régimen dictatorial cuyo principal enemigo es su propia población. Este es el caso de Irán bajo la dictadura islámica chiita.

Tan solo entre el 8 y el 9 de enero de este año, se reporta que entre 10 y 15 mil personas fueron asesinadas, al punto que se agotaron las bolsas para cadáveres, que tuvieron que ser trasladados en camiones a la morgue. Hasta la fecha se calcula que entre 30 y hasta 45 mil personas han muerto. Estos son reportes de funcionarios del Ministerio de Salud iraní que, por razones obvias, las dan bajo el anonimato. No se reportan masacres tan graves de civiles en Irán desde la Revolución de 1979, en donde las cifras fueron de aproximadamente 60 mil personas en el transcurso de casi un año.

No se puede venir y decir que depende de los iraníes forjar su destino, cuando son asesinados por la dictadura islámica a la que están sujetos. La historia nos demuestra en varias ocasiones que el régimen se derrumba o adquiere más poder y, por lo tanto, más represión y más totalitarismo. Tampoco se puede jugar con la psicología de los ciudadanos iraníes, que esperan una ayuda de fuera que no llega y encuentran alguna esperanza en que Estados Unidos realice otro bombardeo o lleve a cabo una operación como la del 3 de enero pasado en Venezuela. Esto dependerá o del estado de ánimo de Donald Trump o de su política transaccional, que lo puede llevar a negociar con el tirano de Khamenei, el gran responsable intelectual de las matanzas de su propia gente. ¡Feliz domingo!

ESCRITO POR:

Roberto Wagner

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UFM. Maestría en Relaciones Internacionales con especialización en Geopolítica (Warwick University, Reino Unido). Exdiplomático, profesor universitario, columnista, consultor y analista político independiente.

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