ESCENARIO DE VIDA
La solución no está en cerrar carreteras
¿Cómo hacer para protestar pacíficamente sin cerrar carreteras? ¿Puede procederse de otra forma? Cerrar el país no es una solución, pues perjudica a los más necesitados. Perjudica al comercio, a los agricultores ya las personas que dependen de su libre locomoción para sus ingresos económicos.
' ¿Será que podemos ser fieles a nuestros principios, pero buscando soluciones que no dañen a los demás?
Vida Amor de Paz
No sé qué mal es más grande, si la pandemia que estamos viviendo o los conflictos internos. Si el calentamiento global, que ya ha sobrepasado los niveles aceptables para que nuestros descendientes puedan gozar de la calidad de vida que nosotros gozamos, o la indiferencia que expresamos. No sé si sean peores las balas o la falta de vacunas. No sé si sea peor el miedo a contagiarnos o el encierro en que nos hemos encontrado. No sé si sea peor prohibir abrir los parques, donde se puede respirar aire puro, o protestar por causas consideradas importantes, pero cerrando carreteras. De una forma u otra, lo que está haciendo falta en el mundo es menos corrupción y más amor. Por lo mismo, comparto con Uds. un magistral poema que se relaciona con lo que vivimos hoy, cuya autoría es de mi hermano poeta, Henry Joshua Nicol, llamado Amor Omnipresente, que fue primer premio en los Juegos Florales del Ministerio de Gobernación de Guatemala, el 12 de junio de 1989. El mismo está, además, incluido en su nuevo libro, que forma parte de 99 poemas adicionales recién publicados en Estados Unidos de Norteamérica, que es donde actualmente él radica. Dice así:
“Prisioneros del tiempo y del espacio somos, ilusiones mortales en lúgubres celdas, viviendo un destino que viaja entre las nubes, la tristeza sepulta y los llanos se escuchan. Campanas replican: “Ya descansan los muertos”, mas los sueños de un niño son dulces recuerdos, doncella del alba en los linderos del tiempo, rosa bendita en los corazones tristes. Los humanos oran esperanzas fragantes, y amanece un destino sempiterno en gloria, todo es vida infinita en tu misma presencia, resucitas muertos y les das la existencia. Las campanas repican en lejanos vientos, reconfortan sentirse en la almohada del alba; ¿Por qué se ausentaron de la luz de la aurora, los sabios que buscan e investigan la vida? Amanece un destino que llega hasta el polvo, lo pasado y mortal queda atrás en sus rejas. Tú el llanto consuelas, la vejez reconfortas, el verano remojas y la lluvia secas. Todo es vida infinita en tu misma presencia, y expresarme yo quiero en la paz de Tu mente, Tú, Dios de los cielos, fortaleza de mi alma, por siempre consciente me proteges y me amas”.
Guatemala está sumergida en conflictos y en protestas sociales. ¿Se resolverían si hubiese mayor honestidad, honorabilidad y conciencia social? Nuestro bien común es simplemente Guatemala. Y si nos mantenemos apegados al estado de Derecho otro gallo nos cantará.
Fui testigo de la decepción de turistas amigos que se quedaron atrapados siete horas para llegar desde la ciudad de Antigua al Lago de Atitlán, cuando les debió haber tomado tres horas. Son turistas que jamás volverán a Guatemala, y menos recomendarán a sus amigos que nos visiten.
Cierro citando un párrafo del comunicado del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Guatemala: “Mientras el derecho a manifestar de modo pacífico es legítimo y fundamental, el bloqueo de las carreteras, aduanas y aeropuertos no es la solución. Al contrario, afecta y daña a la mayoría de la población y puede ser ocasión de actos violentos”.
Si la cara del país para las actividades productivas son las carreteras, puertos y aeropuertos, y la intención no es perjudicar a nadie, dejemos de cerrar carreteras y busquemos otra solución.