Liberal sin neo

Libertad de expresión extendida

La actividad económica participa de la misma lógica.

Habitualmente, la libertad de expresión se asocia con informar, opinar, publicar, creer o producir una obra artística, todas manifestaciones indispensables de la autonomía humana. Sin embargo, reducir la expresión al lenguaje, la escritura o el arte deja fuera una dimensión igualmente importante; la capacidad de actuar sobre el mundo conforme al propio juicio. La acción empresarial es una forma de expresión; cuando inicia una empresa, desarrolla una tecnología, diseña un producto o descubre una forma diferente de organizar recursos. Quien emprende comunica una visión de la realidad, identifica necesidades que otros no han advertido y propone soluciones que somete al juicio de los demás. El empresario presenta una propuesta para que sea aceptada voluntariamente, del mismo modo que un autor presenta una obra para que sea valorada. El comercio también es una forma de expresión; en el intercambio voluntario, las personas expresan lo que valoran y prefieren.

Expresiones más fecundas del ingenio humano disfrutan de menor protección.

Esta forma de expresión rara vez recibe el mismo reconocimiento que otras. Mientras la libertad de prensa o la creación artística son considerados derechos dignos de especial protección, la iniciativa empresarial es sometida a permisos, prohibiciones y regulaciones que restringen precisamente la capacidad de experimentar, innovar y crear. Resulta paradójico que una de las expresiones más fecundas del ingenio humano disfrute de menor protección que otras formas legítimas de manifestar la voluntad y libertad.

Este lente permite comprender también la función epistemológica de la libertad de expresión. John Stuart Mill sostuvo en On Liberty que incluso una opinión equivocada es valiosa porque obliga a confrontar las propias convicciones con argumentos rivales. La discusión abierta permite distinguir entre el acierto y el error y, con ello, ampliar el conocimiento.

La actividad económica participa de la misma lógica, aunque su lenguaje sea diferente. Cada emprendimiento constituye una hipótesis acerca del mundo; que existe una necesidad insatisfecha, que ciertos recursos pueden combinarse de manera más valiosa o que los consumidores apreciarán algo novedoso. Estas hipótesis requieren la verificación de la realidad; el proceso de mercado proporciona ese escenario de prueba y error mediante las decisiones de otros.

El orden de ganancias y pérdidas transmite información sobre el resultado de esas decisiones voluntarias que validan o invalidan la propuesta. Las ganancias indican que una percepción empresarial encontró una oportunidad que otros valoraron; las pérdidas revelan que el juicio fue equivocado y que los recursos podrían destinarse a usos más apreciados. Kirzner entiende la competencia como un proceso permanente de descubrimiento, mientras Hayek explica que el conocimiento necesario para coordinar una economía está disperso y emerge mediante un proceso descentralizado de prueba, corrección y adaptación.

La libertad de expresión y la libertad económica pertenecen a una misma familia institucional; proponen y contribuyen a ampliar el conocimiento colectivo con formas de comunicación. Ambas formulan conjeturas, las exponen a la realidad y aprenden del resultado.

Emprender significa actuar bajo incertidumbre aceptando que el propio juicio puede resultar acertado o equivocado. Cuando las consecuencias recaen sobre quien toma la decisión, la libertad queda vinculada a la responsabilidad. El individualismo estructurado habilita precisamente esa combinación; un orden de reglas que preserva la relación entre decisiones y consecuencias, dejando espacio para experimentar, innovar y crear en un marco en el que las personas cosechan los beneficios de sus aciertos y asumen los costos de sus errores. El error forma parte del proceso mediante el cual una sociedad aprende. Las ideas se esclarecen a través de la discusión abierta, las innovaciones por medio de la competencia y las decisiones mediante la responsabilidad. Allí reside una de las razones por las que las sociedades libres desarrollan mayor capacidad de conocimiento, creatividad y adaptación que aquellas donde una autoridad decide de antemano qué ideas logran expresarse, qué proyectos deben intentarse y qué errores pueden permitirse.

ESCRITO POR:

Fritz Thomas

Doctor en Economía y profesor universitario. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional, de Maya Holdings, Ltd., y cofundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

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