Florescencia
Lo imposible ya cabe en un teléfono
La inteligencia artificial pone nuevas posibilidades a tu alcance, pero el sueño y la dirección siguen siendo tuyos.
En mis recorridos por Guatemala he conversado con jóvenes que sueñan con emprender. Cuando les pregunto qué les impide comenzar, cerca de ocho de cada 10 responden: “No tengo dinero”. Quizás tú también lo has pensado. He aprendido que todo comienza en ti; el dinero ayuda, pero lo que hace despegar una idea es tu visión, creatividad, sueños y ganas de salir adelante. Por eso quiero contarte que hoy tienes a tu alcance las herramientas para convertir esas ideas en realidad.
Si aprendiste a usar WhatsApp, puedes aprender a usar la inteligencia artificial.
Quizás escuchaste mucho sobre inteligencia artificial. Puede parecer complicada o darte miedo. En realidad, es una herramienta con la que conversas, aprendes y creas. Cabe en tu bolsillo y entiende tus palabras.
Pero antes quiero asegurarte que la inteligencia artificial no sueña, no ama a tu familia ni desea mejorar tu comunidad. La imaginación, el propósito, el criterio y la responsabilidad te pertenecen. La máquina te ayuda a construir; tú decides qué merece ser construido.
Te doy un ejemplo. Hace cinco años coticé una función tecnológica: costaba cerca de US$50 mil. La dejé guardada. Hoy puedo crear algo similar en minutos y sin costo.
Llevo más de 30 años sumergido en la vanguardia tecnológica. Durante 18 años, en XumaK, dirigí equipos que construían estas funciones con especialistas y grandes presupuestos. Hoy, gran parte de esos desarrollos puede lograrse sin que yo escriba una sola línea de código y con costos mínimos. Esto me llevó a retomar una idea que había dejado guardada y que pronto te presentaré. El proyecto habría requerido un equipo numeroso y cerca de US$2 millones. Hoy lo estoy desarrollando con apenas US$300. Ya tiene 20 mil líneas de código y yo no he escrito ni revisado una sola. Lo que me importa son sus resultados y su capacidad de evolucionar.
Las herramientas prueban funciones, detectan errores, los corrigen, revisan la seguridad y comprueban los resultados. Varias especialidades trabajan juntas. Como estratega, identifico la necesidad, la explico y decido los siguientes pasos. Es como dirigir una orquesta: tú marcas el compás y las herramientas ejecutan cada parte.
Por eso creo que, en un futuro cercano, nuestras ideas se convertirán en soluciones que funcionan, sin que necesitemos ver el código.
Elon Musk, fundador de SpaceX, la empresa que desarrolla naves para llevar personas a Marte, llamó a este avance “un tsunami supersónico”. La expresión muestra su velocidad. Sin embargo, el éxito de este avance sigue dependiendo de ti: de tu curiosidad, creatividad y disposición para probar.
En 2024, la Unión Internacional de Telecomunicaciones registró 113 líneas móviles por cada cien habitantes en Guatemala. Seis de cada 10 personas usaban internet, y la cifra crece. El internet satelital amplía ese alcance. Así como aprendiste a usar WhatsApp o Facebook, puedes aprender a dirigir estas herramientas con tus ideas.
Puedes ordenar un negocio, describir un producto, estudiar un idioma o entender un manual. Si trabajas la tierra, puedes explorar opciones y consultar a un especialista. Si enseñas, puedes crear ejemplos. Si haces artesanías, puedes presentar tu trabajo al mundo. La misma herramienta puede enseñarte a utilizarla mejor. Tu creatividad nació contigo, mucho antes de la educación formal. Tu curiosidad, práctica y decisión de comenzar, revisar, corregir y dirigir la herramienta son el centro de esta nueva era que estamos viviendo.
Por eso vuelvo a aquellas conversaciones. Si guardas un sueño porque no tienes un gran presupuesto, abre una de estas herramientas y cuéntale tu idea. Puedes comenzar gratuitamente con ChatGPT, DeepSeek o Gemini. Allí puede nacer tu negocio, un empleo o una oportunidad para quedarte cerca de tu familia. Hoy la tecnología pone capacidades inmensas en tus manos, pero tú sigues poniendo el sueño.