Estado, empresa y sociedad

Mecanismo de postulación

Si el listado de 20 seleccionados para el TSE fuese realmente de los mejores, el Congreso hasta podría decidir elegir a los cinco titulares y cinco suplentes por sorteo.

Nos encontramos en medio de “la madre de todas las batallas” por el enfrentamiento entre la democracia republicana y la dictadura judicial; o, mejor dicho, entre libertad o “exilio, encierro o entierro”, según se vea desde uno u otro de los bandos en contienda, que desde hace más de una década han venido disputándose el control institucional del país.

Desde hace más de una década han venido disputándose el control institucional del país.

Mientras el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala, después de enconado enfrentamiento, eligió a su titular y suplente ante la Corte de Constitucionalidad, la USAC eligió a los propios, pendiente el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte Suprema de Justicia y la Presidencia de la República para integrar el más alto tribunal del país, quienes asumirán en abril próximo. De ellos depende la defensa del orden constitucional e institucional y también la interpretación que se haga de la Constitución Política.

En marzo asumirán los magistrados del TSE definidos por la Comisión de Postulación y el Congreso de la República. En mayo asumirá el Fiscal General del Ministerio Público y en octubre el Contralor General de Cuentas (CGC), resultados de la selección, esperamos, de los mejores aspirantes, idóneos, capaces, experimentados, independientes y de reconocida honorabilidad, escogidos por las respectivas Comisiones de Postulación.

Lamentablemente las Comisiones de Postulación, creadas por la Constitución Política bajo el supuesto que la academia, tanto universitaria como los colegios profesionales, eran la reserva moral del país, no sólo se ha tergiversado, sino que, en general, muchos de sus integrantes se han prostituido evidenciado estar al servicio de intereses oscuros, inconfesados y grupos politiqueros con ansias de poder, y no de los más sagrados intereses nacionales. 

La primera trampa está cuando se establece la Tabla de Gradación, porque en cada ocasión elaboran un traje a la medida para sus patrocinados. El Perfil del Puesto debiera definir la Tabla de Gradación y no tendría que modificarse con cada nueva Comisión de Postulación, sino debería estar establecida previamente, de una manera técnica e independiente. En la práctica, lo que hemos visto es que no se busca a los mejores y más idóneos, honorables e independientes, sino a los amigos, allegados o convenientes, comprometidos políticamente.

La semana pasada se publicó la lista de los mejores calificados de los aspirantes a magistrados del TSE. Si fuera por las calificaciones, el listado a enviar al Congreso sería de los 20 mejor calificados, sin más trámite. Pero la realidad es que, lo que manda, al final, según la ley, es quien obtiene más votos de los comisionados, al margen de las calificaciones. Y esta es la otra trampa en todos los procesos de selección de finalistas en las comisiones de postulación.

Por ejemplo, si el listado de 20 seleccionados para el TSE fuese realmente de los mejores, el Congreso hasta podría decidir elegir a los cinco titulares y cinco suplentes por sorteo (dado que todos son igualmente buenos) en lugar de hacerlo por votaciones, sin necesidad de que, para obtener el voto de los diputados, los candidatos tengan que comprometer su independencia al desempeñar los cargos.

Cuando no había Ley, como Decano participé en sendas comisiones de postulación para CGC; y, cuando fui Diputado, apoyé la Ley de Comisiones de Postulación, pero, tres lustros después, creo que el mecanismo debe cambiarse.

Lástima que el mecanismo se haya prostituido. Ahora sólo queda vigilar y transparentar el proceso, pero difícilmente se está postulando a los mejores profesionales para ocupar los cargos.

ESCRITO POR:

José Alejandro Arévalo

Profesional, especialista en banca y finanzas. Profesor universitario. Consultor independiente.