CATALEJO
México no puede caer en tan burda trampa
La desesperada lucha de Alejandro Giammattei por conseguir inmunidad por cuatro años para el canciller Pedro Brolo comienza a tener sentido. Se ordenó el 17 de septiembre a los embajadores “requerir una cita” (requerir es pedir, pero con autoridad sobre quien se le solicita) a los gobiernos donde están acreditados y “hacerse acompañar del embajador de México”, situación cuyo efecto es aprovecharse de la influencia del vecino país y ponerlo en entredicho. Otro yerro diplomáticamente imperdonable fue aprovechar la audiencia general del Papa los miércoles para entregarle de manos una invitación para visitar Guatemala, en vez de hacerlo en una audiencia privada. Total ignorancia de las normas vaticanas e imposibilidad de aceptación por el desprestigio gubernativo.
El punto clave es la calidad de diplomático del puesto de dirigir la Secretaría General Iberoamericana, porque por cuatro años lo libera de juicios, en espera de tiempos menos recios. Entonces, buscar la ayuda de Venezuela, de donde fue obligado a salir cuando llegó con pasaporte español y sin ser invitado, poco antes de la toma de posesión, solo se explica por la urgencia de recibir ese apoyo junto al de México, y explica la vergonzosa abstención de Guatemala en la OEA para exigir elecciones, no la grotesca farsa planificada por la yunta Ortega-Murillo para este domingo. Un viejo refrán popular indica: “Dios confunde a quien quiere joder”, y más si ya está jodido, aunque talvez desean aplicar otro igualmente válido: “una raya más no se nota al tigre”.
En los últimos días han llamado la atención los trabajos de limpieza y reparación de las vías del tren, porque como siempre ocurre —caso de las vacunas contra el covid—, se han realizado bajo la sucia chamarra de la confidencialidad, lo cual solo aplica en asuntos diplomáticos y en algunas ocasiones específicas, militares. Nada se sabe de la empresa, su historial, el plazo y condiciones del contrato. Hay razones justificadas para sospechar por ese silencio, y por eso otro interesado en aclarar todo es el gobierno mexicano, a cuyo embajador le interesa mantener sin mancha el nombre de su país. La transparencia es primordial. No se puede comentar nada a causa de lo secreto de las negociaciones, y por eso los intereses de México coinciden con los del pueblo guatemalteco.
COI ordena hacer elección
Organización olímpica pone orden y anula “elección” en Guatemala.
Para beneplácito de quienes rechazaron el fondo y la forma de la “elección” de una sola planilla el 9 de octubre, el miércoles pasado llegó una carta esperanzadora, según la cual las elecciones del Comité Olímpico Guatemalteco “no se realizaron de manera libre y limpia”… “y por consiguiente se debe considerar todo el proceso eleccionario como nulo y sin efecto, por lo que debe repetirse” el jueves 18 de noviembre de 2021. Firma Juan Carlos Sagastume Bendaña, vicepresidente, y la dirige a la asamblea general del COG. Es una acción valiente de un deportista guatemalteco proveniente de muy buena cepa familiar, distinguida y con valores similares a los del olimpismo, ajenos a subdesarrolladas politiquerías y ambiciones extradeportivas.
Esta derrota a la ambición oficialista de apoderamiento de todo debe complementarse con una elección en la cual no participen estos ni otros peones “giammatteieros” o con intereses similares, y sí lo hagan personas con indudable trayectoria deportiva y personal. No hay ninguna sorpresa en la reacción del COI, porque su calidad de institución internacional debe poner orden para no convertirse en cómplice de intervención gubernativa, nepotismo, conflictos de interés, en vez de trayectoria deportiva realizada. Por eso es necesaria la atención y vigilancia de las autoridades deportivas olímpicas ajenas a los vaivenes politiqueros. Reitero: con su misiva, Juan Carlos Sagastume Bendaña abre la puerta a una realidad olímpica chapina como debe ser.