Escenario de vida

Mujeres al poder judicial: Anabella Morfín y María Jocholá

Rostros femeninos que transforman la justicia guatemalteca

Cada 8 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha que no nació como una celebración, sino como el resultado de décadas de lucha por la dignidad, la justicia y la igualdad. Sus raíces se remontan a los movimientos obreros de principios del siglo XX, cuando miles de trabajadoras marcharon en Nueva York en 1908 reclamando demandas justas: jornadas laborales más humanas, mejores salarios y el derecho al voto.

Abrirse camino en el ámbito jurídico y público nunca ha sido fácil para las mujeres.

Dos años más tarde, en 1910, la activista alemana Clara Zetkin propuso durante una conferencia internacional de mujeres en Copenhague establecer un día dedicado a reivindicar los derechos de las mujeres en todo el mundo. La idea fue acogida con entusiasmo y con el tiempo se convirtió en la conmemoración global que hoy conocemos.

En Guatemala, los avances en materia de derechos políticos también llegaron después de largos años de exclusión. No fue sino hasta 1945 cuando las mujeres obtuvieron el derecho a votar, durante el gobierno del presidente Juan José Arévalo. Aquel reconocimiento marcó el inicio de una participación más activa de las mujeres en la vida pública del país, aunque el camino hacia la igualdad real aún continuaba siendo largo y desafiante.

A lo largo de las décadas, muchas mujeres guatemaltecas han demostrado que el talento, la disciplina y la perseverancia pueden abrir puertas incluso en contextos profundamente marcados por el machismo. Un ejemplo inspirador es la jurista Alma Beatriz Quiñones López, quien se convirtió en la primera presidenta de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala entre 1995 y 1996. Su trayectoria profesional no solo marcó un precedente histórico, sino que también contribuyó al fortalecimiento del conocimiento jurídico en materia fiscal y constitucional en el país.

Historias como la suya recuerdan una realidad que muchas mujeres conocen bien: para llegar lejos, con frecuencia han tenido que trabajar el doble o incluso el triple que los hombres. En sociedades donde todavía persisten prejuicios y desigualdades, el trabajo de las mujeres suele ser examinado con lupa y, a veces, mal pagado. Cuando hacen algo bien, se cuestiona; cuando cometen un error, el juicio suele ser implacable. Sin embargo, esa misma presión ha llevado a muchas a buscar la excelencia y a desempeñar su labor más allá de lo ordinario.

Hoy, en momentos en que nuevas mujeres están siendo llamadas a ocupar posiciones de alto nivel en el Estado, es justo reconocer esos esfuerzos. Por ello, merece un aplauso el nombramiento de Anabella Morfín como magistrada titular y de María Magdalena Jocholá como magistrada suplente de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala. Ambas cuentan con trayectorias profesionales sólidas, reconocida honorabilidad e independencia.

Abrirse camino en el ámbito jurídico y público nunca ha sido fácil para las mujeres. Sin duda, el  recorrido de las dos mencionadas magistradas ha estado marcado por obstáculos, esfuerzos constantes y desafíos. Por ello, imagino que si han logrado esta designación, es porque han demostrado integridad y compromiso con la democracia. Hoy corresponde darles el beneficio de la duda y permitir que desempeñen sus funciones con responsabilidad y profesionalismo.

La ciudadanía anhela una nueva etapa en la que la justicia se fortalezca y el Estado de derecho sea ejercido por profesionales probos —hombres y mujeres— comprometidos con la equidad y el bienestar común. Ese es, en esencia, el espíritu que inspira el Día Internacional de la Mujer: trabajando para que las futuras generaciones vivan en una sociedad más justa, donde el talento y la vocación, y no el género, determinen las oportunidades.

ESCRITO POR:

Vida Amor de Paz

Presidenta de la Fundación del Bosque Tropical. Directora general de Planeta Verde Televisión. Presentadora de Los secretos mejor guardados, de Guatevisión. Recorre el mundo filmando en cinco continentes. Es graduada de la Universidad Panamericana, en Periodismo.