Si me permite

Nuestros modelos deberían ser para superarnos

La determinación de avanzar y mejorar debería nacer en nosotros para que sea efectiva.

“Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”. Albert Einstein  

Desde nuestros primeros años de vida es fácil entender que, por la diversidad de personas que nos rodean, cada uno de nosotros tenemos un espacio único, además que deberíamos  aceptar esta realidad innegable.

A los que observamos y admiramos tienen que ser aquellos que nos muestran el modo para mejorar.

Como el ser humano tiene una mentalidad selectiva, se determina seguir ciertos modelos o patrones. Como nos llaman la atención, queremos imitarlos y alcanzar lo que ellos han alcanzado.

Sin lugar a dudas, los mayores que están a cargo de los niños deben estar atentos a esto y, de alguna manera, ayudar y orientarlos para que puedan protegerlos de aquellos modelos que no les habrán de ayudar, y también guiarlos a los que habrán de motivarlos para que puedan inspirarlos a ideales nobles y productivos, los cuales, de algún modo, los llevarán a cumplir sus sueños en la vida que tienen por delante.

Sin lugar a dudas, los modelos que se escogen deberían ser aquellos que nos presentan desafíos para poderlos alcanzar y no simplemente que gratifican el gusto y la admiración.

Es fácil entender que la etapa de la niñez es en la que se admiran los logros y los alcances que otros han obtenido, y el niño, naturalmente, quiere alcanzar lo mismo, porque es normal que imite lo que tiene en su derredor. Por eso debemos ser muy atentos en lo que les facilitamos a los niños y con las cosas que ellos se ocupan, para que sean elementos que les ayudan para el resto de su vida.

Como en el proceso de la vida cada niño va descubriéndose a sí mismo y el medio en el cual le ha tocado vivir, termina entendiendo qué capacidades tiene y, seguramente, será una ayuda muy importante si tiene algunos modelos que le ayuden a visualizar las ventajas o desventajas que sus ideales le presentan.

Por esta razón, si en el soñar del niño hay algunas fantasías desmedidas no conviene apagarlas de una vez, sino ayudarlos a encaminarlas hacia un contexto realista donde se van haciendo ajustes y así poderlos lograr.

Como cada uno de nosotros somos diferentes, visualizamos y percibimos las cosas de un modo diferente. Por esa misma razón, en el momento de admirar a alguien en sus logros, lo que estamos haciendo es identificar aquello que nosotros quisiéramos en algún momento tener o lograr.

Por eso, cuando estamos criando a nuestros niños, debemos dialogar y entender sus ideales, para que podamos caminar con ellos en el proceso, y en ningún momento tratar de imponer nuestros sueños en ellos.

La vida que vivimos es un constante evaluar a dónde llegamos y cómo hacemos para llegar a donde queremos estar.

Como no siempre tenemos la posibilidad de concretar nuestras metas, se nos requieren ajustes, por mínimos que sean, para seguir adelante con la debida paciencia y determinación, para poder tener la gratificación que naturalmente nos trae cada etapa que refleja el logro de una superación, que no necesariamente la comprenderán los demás, pero tiene una importancia para el que lo está logrando finalmente, porque no solo lo planificó, sino que lo ha alcanzado.

Es importante, por esa razón, al escoger modelos para que nos motiven, que primero debamos  aceptarnos y conocernos, y luego integrar la disciplina necesaria para alcanzar el modelo que hemos visualizado.

ESCRITO POR:

Samuel Berberián

Doctor en Religiones de la Newport University, California. Fundador del Instituto Federico Crowe. Presidente de Fundación Doulos. Fue decano de la Facultad de Teología de las universidades Mariano Gálvez y Panamericana.