Con otra mirada

Ojo con el inicio del nuevo ciclo solar

Debemos estar atentos y dispuestos a denunciar infiltración de testaferros del Pacto de Corruptos.

Apenas estamos empezando un nuevo ciclo alrededor del Sol, primer dios del hombre, cuya importancia trasciende la historia de la humanidad. Para la cultura occidental su adoración empezó con Shamash, en acadio y babilonio y Utu para los sumerios (Mesopotamia ± 3500 a. C.), Ra para los egipcios, Helios para los griegos, Sol Invictus para los romanos, Inti para los incas, Tonatiuh para los aztecas y Ahau Kin para los mayas. El sol fue creador, fuente de vida y de poder. Símbolo de permanencia, definidor de ciclos agrícolas y legitimador del poder de gobernantes.


El hombre entendió la periodicidad del movimiento de nuestro planeta, aunque en un principio la creencia fue que el Sol era el que giraba alrededor de la Tierra. De ese ir y tornar, en todas las culturas surgieron los calendarios lunares y solares, dividiendo el ciclo en días, semanas, meses y años. El calendario gregoriano, usado actualmente, fue promovido por el Papa Gregorio XIII e implementado en el año 1582; creado para corregir la inexactitud del calendario juliano, establecido por el emperador Julio César en el año 46 a. C.


Para los habitantes del Imperio romano, el 25 de diciembre era día de la fiesta natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto) que corresponde al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte. Festividad que la iglesia católica instituyó para celebrar el nacimiento de Jesús.

El calendario gregoriano, usado actualmente, fue promovido por el Papa Gregorio XIII e implementado en el año 1582.


El movimiento de la Tierra y su relación con el Sol pasó a ser asunto religioso hasta entrado el renacimiento italiano, en el que la iglesia católica, en 1633, mediante el Tribunal de la Inquisición, creado para investigar y castigar la herejía y otros delitos contra la fe, obligó a Galileo Galilei, eminente astrónomo, ingeniero, matemático y físico italiano relacionado con la revolución científica, a retractarse de su teoría heliocéntrica, con la que sustentaba que la Tierra gira alrededor del Sol.


Para entonces, y ajena a esas disputas irracionales, la iglesia católica ya se había posesionado de las fechas de las fiestas paganas que se celebraban desde los albores de las civilizaciones anotadas, empezando por la adoración del sol, al que quitó protagonismo divino, pero hizo partícipe del misterio de la consagración de la hostia, al transformarla en el cuerpo de Cristo sobre el altar mayor de sus iglesias.


Para eso, desde el siglo IV se consolidó la tradición litúrgica y simbólica de ubicar el altar hacia el Este para que los primeros rayos del sol naciente, entrando directamente por la ventana del ábside a la mesa del altar, se identificara a Cristo como La Luz del Mundo. Así, las iglesias debían diseñarse y construirse orientadas de oriente a poniente, hacia la puesta del sol, en su eje longitudinal. De esa manera, los fieles entran por el oeste (poniente) simbolizando su camino desde las tinieblas, hacia la luz y la vida nueva en Cristo. Práctica con la que hace recordar a los cristianos, mirando al oriente, la antigua divinidad del sol y de la nueva vida.

Ojo con el inicio del nuevo ciclo solar. Los guatemaltecos no debemos olvidar que en los primeros meses de 2026 serán electos integrantes del Tribunal Supremo Electoral, Corte de Constitucionalidad; fiscal general y contralor general de Cuentas. Proceso en el que debemos estar atentos y dispuestos a denunciar infiltración de testaferros del Pacto de Corruptos, cuyo objetivo será garantizar que mantengan el poder en su exclusivo beneficio. Así que ¡pilas, chapines, que no nos vean la cara de pendejos!

ESCRITO POR:

José María Magaña

Arquitecto -USAC- / Conservador de Arquitectura -ICCROM-. Residente restauración Catedral Metropolitana y segundo Conservador de La Antigua Guatemala. Cofundador de la figura legal del Centro Histórico de Guatemala.