Meta humanos

¿Teleférico o no teleférico? Esa no es la pregunta

¿Cómo hacemos para que esta ciudad funcione?

¿Cómo hacemos para que esta ciudad funcione? Esa es la pregunta.


Horas, vidas, economía, salud mental y salud física… perdidas en el tráfico de una ciudad con distancias cortas y tiempos absurdos para trasladarnos.

En los últimos 10 años se le ha apostado únicamente a la movilidad en vehículo individual, construyendo pasos a desnivel enfocados en los carros. Esto ha excluido otros medios de transporte más eficientes y ha generado una demanda exponencial que hace que el parque vehicular crezca cada año en proporciones monstruosas.

El reto es mover personas de las formas más eficientes, en lugar de tratar de que quepan más carros. Ahí es cuando entendemos que la movilidad debe ser un sistema diseñado para funcionar, y no una suma de acciones aisladas planteadas por municipalidades con visión corta que ya nos han demostrado que sus “soluciones” no solucionan.


Como ciudadana que lleva años, junto a mis colegas, estudiando las causas y las posibles respuestas, hoy me siento esperanzada al ver una ciudadanía comprometida, que eleva la conversación, no se deja engañar y exige soluciones en el corto, mediano y largo plazos.

En el nuevo sistema que debemos crear, hay cuatro actores claves que tenemos que cumplir nuestra responsabilidad:


Solucionar el tráfico depende de que aprendamos a trabajar juntos.

  1. El Congreso debe crear la Ley de Gobernanza Metropolitana, contemplada en la Constitución y que desde hace más de 40 años sigue pendiente. Esto daría vida a una nueva gobernanza supramunicipal que diseñe y opere un sistema que conecte los municipios: una columna vertebral con capacidad de movilidad masiva y eficiente.
  2. El Gobierno central tiene la responsabilidad de invertir en sistemas de movilidad masiva y de velar por las carreteras. Lleva más de 20 años abandonándolas, mientras policías de tránsito de distintos municipios, sin ninguna visión integral, interrumpen vías que nos conectan a nivel nacional e incluso con Centroamérica. El BRT en la Roosevelt debe ser un proyecto nacional, interconectado con otros sistemas, como un teleférico que nos conecte con Antigua.
  3. Los alcaldes tienen la responsabilidad de crear sistemas a escala municipal que se conecten con los medios de transporte metropolitanos, priorizando la movilidad sostenible, que incluye y protege al peatón, al ciclista y al usuario de buses alimentadores, con paradas dignas, cruces de cebra seguros y variedad de rutas. Esto hace deseable usar estos medios de transporte, reduce el uso del vehículo individual, descongestiona las calles y mejora la calidad de vida. El POT ya no es suficiente. Para desarrollar municipios que funcionen, se necesita DOT: Desarrollo Orientado al Tránsito, donde el diseño de la movilidad anteceda a los futuros desarrollos.
  4. Los ciudadanos tenemos un rol fundamental. Empecemos por practicar educación vial: darle siempre la vía al peatón, proteger a los ciclistas, no conducir en estado de ebriedad, no subirnos en moto a la banqueta, no pasarnos el semáforo en rojo, no tirar basura en la calle, no hacer pipí en espacios públicos ni “chulear” a las mujeres. Todo esto contribuye a calles más seguras y más humanas. Cumpliendo con esto, también tenemos la gran responsabilidad de involucrarnos en el proceso, exigirles a nuestras autoridades que cumplan con sus responsabilidades y votar por alcaldes con visión de hacer una ciudad centrada en las personas y no en el vehículo. Como se dan cuenta, solucionar el tráfico depende de que aprendamos a trabajar juntos. En lugar de echarle la culpa al otro, a cada institución le toca asumir lo que le corresponde. Y los ciudadanos estaremos atentos para velar por que así sea. La ciudadanía está activa y pide ser escuchada.

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