Escenario de vida
Historia Natural del Reino de Guatemala: un legado que vuelve a respirar
Es una proeza científica e intelectual que une siglos, disciplinas y generaciones.
Hace unos días recibí una grata noticia por parte del Dr. Miguel F. Torres, erudito en ciencias naturales e historia: tras casi cinco años de trabajo continuo, había logrado publicar la totalidad del texto del manuscrito Historia natural del Reino de Guatemala. Esta obra monumental revive, tres siglos después, la flora, fauna, geografía y geología del antiguo Reino de Guatemala a partir del manuscrito original de fray Francisco Ximénez, escrito en 1722.
Ximénez advertía sobre la caza excesiva, el comercio ilegal de especies y la alteración de los hábitats.
Este proyecto, publicación oficial de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG) e integrante de la colección Biblioteca Goathemala, no es una simple reedición histórica. Es una reinterpretación científica e ilustrada que permite comprender cómo Ximénez observaba y describía la naturaleza durante la época colonial. Para ello, el Dr. Torres —editor y coautor— convocó y dirigió a 22 científicos guatemaltecos, junto con dos especialistas de Tenerife, España, quienes analizaron el texto desde la óptica de la ciencia moderna.
El trabajo fue avalado desde sus inicios por la Academia Guatemalteca de la Lengua y la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala. El resultado es revelador: en un altísimo porcentaje, las observaciones de Ximénez resultaron ser notablemente acertadas, gracias al nivel de detalle y precisión de sus descripciones naturalistas.
Por la magnitud de su contenido, la obra se presenta en dos tomos continuos, en formato de lujo y pasta dura, ilustrados con más de 800 imágenes de alta calidad. Incluye dibujos coloniales de la Recordación florida, de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán; imágenes del Códice florentino, de fray Bernardino de Sahagún, así como fotografías de piezas arqueológicas donadas por museos nacionales. La tipografía —Ibarra Real Nova— fue seleccionada para la impresión de esta nueva obra, por su legibilidad y por conservar rasgos de la escritura española del siglo XVIII.
Uno de los aspectos más fascinantes del proyecto fue el análisis material del manuscrito original, al que el Dr. Torres tuvo acceso directo. El papel es de fibra de lino, elaborado en Génova a partir de ropa reciclada, como lo evidencian sus filigranas ocultas. Su tonalidad sepia actual es producto de la oxidación natural de las sales de hierro con el paso del tiempo.
El primer tomo narra también el recorrido histórico del manuscrito desde su redacción en Sacapulas hasta su resguardo en la AGHG, que lo conserva desde 1932. Gracias al Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (Cirma), el documento fue digitalizado profesionalmente en Antigua Guatemala, garantizando su preservación.
Lo que más me conmueve de esta obra es su clara orientación ecológica. Ximénez, adelantado a su tiempo, advertía sobre la caza excesiva, el comercio ilegal de especies y la alteración de los hábitats, mensajes que hoy resultan más vigentes que nunca.
La obra puede adquirirse en la sede de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, 3a. avenida 8-35, zona 1, por un valor de Q700 ambos tomos, o consultarse en las principales bibliotecas públicas y universidades del país.
Y es justamente allí donde esta obra adquiere su dimensión más profunda, pues es un conocimiento que vuelve a respirar. Es una proeza científica e intelectual que une siglos, disciplinas y generaciones; un puente entre la mirada sabia de un fraile del siglo XVIII y la ciencia contemporánea. Leerla es un deleite al reconocer que nuestro pasado natural no es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de responsabilidad con el futuro que estamos llamados a cuidar.