Por la libertad
Xochi cambia el suroccidente
Un aspecto muy importante es que la inversión no proviene de lo que pagan los tributarios, sino de los inversionistas.
El 14 de junio se inaugurará la carretera “Xochi, el Corredor de las Flores”, entre San Antonio Suchitepéquez y Retalhuleu. Es una carretera cien por ciento privada que permitirá a quienes la usen reducir el tiempo actual de ese tramo, que hoy es superior a las dos horas, a tan solo 20 o 30 minutos. El proyecto es una muestra más de que, uniendo esfuerzos individuales, se pueden lograr inversiones privadas que beneficien enormemente al público en general. Más de 400 inversionistas, en diversas modalidades, creyeron en el proyecto que hoy es una realidad.
La calidad con que está diseñado y construido este proyecto será un ejemplo para el resto de las carreteras del país. En ese tramo de 30 kilómetros hay 23 puentes y 18 bóvedas muy bien hechos, pensando en resistir las crecidas de los ríos y el paso de los vehículos de carga más pesados. Dos carriles por lado harán que esta autopista permita un tránsito más fluido y seguro. La carretera está diseñada más alta que los terrenos sobre los que fue construida y tiene muy bien planificados sus sistemas de drenaje. Esta nueva vía es un bypass que evita atravesar tres poblaciones: San Bernardino, Mazatenango y Cuyotenango. En ellas se forma un cuello de botella que implica largas colas de espera. A veces, las personas que utilizan esta ruta comentan que el recorrido les ha tomado más de dos horas. La nueva carretera beneficiará tanto a quienes la usen como a quienes prefieran no hacerlo, porque descongestionará la carretera actual que pasa por estos poblados. ¿Cuál es el costo de oportunidad de cada persona que tiene que dirigirse a diario de un lugar a otro? ¿Cuánto tiempo se pierde?
La nueva carretera beneficiará tanto a quienes la usen como a quienes prefieran no hacerlo, porque descongestionará la carretera actual que pasa por estos poblados.
Esta nueva carretera es fundamental para el desarrollo de la zona. Posiblemente todavía se puedan hacer más cosas alrededor de ella y, en el futuro, alargarla aún más. En lo personal, creo en las carreteras privadas porque las públicas, al menos en Guatemala, suelen estar en muy mal estado. El gobierno es un mal administrador: los mantenimientos se realizan cuando la infraestructura ya está dañada y no de manera preventiva, las obras se retrasan demasiado, siempre hay sobrecostos, la corrupción ha sido impresionante y, cuando ya existe un daño grave, el tiempo de respuesta es lentísimo.
En cuanto a las carreteras privadas, los incentivos de los propietarios los llevan a mantenerlas en buenas condiciones. Si estuvieran abandonadas o en mal estado, no se utilizarían y, por lo tanto, los ingresos caerían dramáticamente. Una carretera con baches, mala señalización o insegura sería rechazada por los conductores. No ocurre así en las públicas, porque el usuario no tiene más remedio que utilizar lo que hay. Aquí existe la alternativa de escoger entre la pública y la privada. La privada funcionará bien porque existe una relación directa entre la calidad del servicio y la rentabilidad. Además, las carreteras privadas favorecen la innovación, arriesgándose a utilizar nuevas tecnologías que les permitan mejorar los sistemas de cobro, monitorear el tráfico, contar con señalización inteligente y programar adecuadamente el mantenimiento preventivo. Los inversionistas presionan para que los costos se mantengan dentro del presupuesto y se eviten los sobrecostos que son comunes en las carreteras públicas. Un aspecto muy importante es que la inversión no proviene de lo que pagan los tributarios, sino de los inversionistas. Esto hace que el gobierno no tenga que utilizar recursos limitados y pueda enfocarse en su función primordial, que es la justicia y la seguridad.
Estoy seguro de que la nueva autopista “Xochi, el Corredor de las Flores” será un éxito total, un ejemplo de un nuevo estándar para las demás carreteras y un incentivo para seguir desarrollando carreteras privadas por todo el país.